Distr.
GENERAL

E/CN.4/1999/NGO/10
29 de enero de 1999

ESPAÑOL
Original: FRANCÉS


COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
55º período de sesiones
Tema 7 del programa provisional


EL DERECHO AL DESARROLLO


Exposición escrita presentada por la Federación Internacional
de Movimientos de Adultos Rurales Católicos, organización
no gubernamental incluida en la Lista



El Secretario General ha recibido la siguiente exposición escrita, que se distribuye de conformidad con la resolución 1996/31 del Consejo Económico y Social.
[29 de diciembre de 1998]

Cómo hacer efectivo el derecho al desarrollo

1. "Cincuenta años después de la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, es urgente hacer efectivo el derecho al desarrollo", afirman en su informe E/CN.4/1998/29) los expertos del Grupo Intergubernamental sobre el Derecho al Desarrollo. Basan esa urgencia en el hecho de que "la mundialización de la economía y el predominio cada vez mayor de las fuerzas del mercado han creado nuevas posibilidades de desarrollo, pero también han hecho surgir nuevos riesgos, en particular el de la marginación de países, sectores e individuos que no son capaces de mantener la competencia".

2. Los movimientos de la Federación Internacional de Movimientos de Adultos Rurales Católicos (FIMARC) reconocen, por su parte, la misma urgencia de que se ponga en práctica el derecho al desarrollo. Sus delegados, reunidos en octubre y noviembre de 1998 en Asamblea General Mundial, analizaron la situación actual de los campesinos y la población rural en sus diferentes países. Comprobaron que esa situación es cada vez más catastrófica y que la mundialización de la economía contribuye, además de otros desastres que no son naturales, a la marginación y a una precariedad aún mayor de una parte creciente de las poblaciones rurales del mundo.

3. Su análisis del sistema económico neoliberal los lleva a destacar que se trata de un sistema que se impone en todas partes, en todas las latitudes y cualesquiera que sean los matices que puedan descubrirse entre un continente y otro. Este sistema procura siempre el máximo de beneficios para una minoría cada vez más reducida.

4. Entre sus efectos negativos palpables y numerosos cabe mencionar: la pérdida de la posesión de la tierra; el control del comercio internacional dominado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre el comercio local y los pequeños productores; el aumento, en las zonas rurales, del número de las personas excluidas y desocupadas; un aumento de la migración permanente y del trabajo estacional; y los conflictos y las guerras, que una minoría utiliza para controlar, y hasta destruir, recursos naturales como la tierra, el agua y los bosques.

5. Las empresas transnacionales, que tienen una importante responsabilidad en el despilfarro de los recursos naturales del planeta, desempeñan, al margen de su función económica, un papel cada vez más decisivo en la política de los Estados. Utilizan instituciones internacionales como el Banco Mundial o el FMI para imponer sus políticas de ajuste estructural, o incluso la OMC para imponer las condiciones de los mercados económicos regionales (MERCOSUR, TLCAN, Política Agrícola Común, Acuerdos de Lomé, etc.).

6. El poder político, dominado de este modo por el poder económico, no dispone ya de la posibilidad de desarrollar libremente una política que pudiera responder a las necesidades de las poblaciones. Los estudios del PNUD de su "Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano, 1998" nos recuerdan que más de 1.000 millones de personas no están en condiciones de satisfacer sus necesidades más elementales.

7. El sistema económico dominante impulsa a una mayor concentración de las tierras. Se apoya en una agricultura industrial cada vez más química y en un conjunto de manipulaciones genéticas (de semillas y animales). Por ello, se pone en tela de juicio el derecho de los pueblos a nutrirse y su soberanía alimentaria, al estarles vedado el acceso a la tierra así como el derecho de controlar autónomamente la producción, la transformación y la comercialización de sus productos alimenticios.

8. La economía de mercado castiga a los países más vulnerables destruyendo las estructuras locales y nacionales de intercambios comerciales a través del juego de las exportaciones y las importaciones. Promueve el consumo ilimitado de bienes que no son de primera necesidad y lleva al endeudamiento de las familias con bajos ingresos. Destruye los sistemas de valores y la cultura misma de los pueblos, especialmente de las comunidades autóctonas, minando los fundamentos mismos de la democracia y la comunidad.

9. El progreso de las nuevas técnicas abre un campo gigantesco a los apetitos de las empresas que están al acecho de los posibles beneficios y a las que poco preocupan el desarrollo y el derecho de las poblaciones interesadas. Así, las patentes obtenidas por empresas farmacéuticas o de productos agroalimentarios que procuran apropiarse de los conocimientos técnicos y tradicionales de las poblaciones en materia de medicamentos o semillas constituyen un atentado directo contra el derecho de propiedad intelectual.

10. Ante este modelo económico que los agrede permanentemente, los movimientos rurales oponen otra visión de la economía y del desarrollo:

a) Para ellos, la persona humana debe ser, por encima de cualquier consideración mercantil, el sujeto del desarrollo y, por lo tanto, también su principal protagonista y beneficiario;

b) Es igualmente prioritario un desarrollo que respete la convivencia de las personas en armonía con el medio ambiente y en que los hombres y las mujeres, iguales en derechos, estén juntos al servicio de la comunidad local, pero también de toda la comunidad humana;

c) La lucha de los pueblos autóctonos para lograr el reconocimiento de su identidad propia y la voluntad de promover el papel activo de la mujer en las organizaciones económicas, políticas, sociales y culturales también constituyen exigencias urgentes para llegar a un desarrollo armonioso;

d) El respeto de los derechos humanos, concebidos en su totalidad (derechos civiles y políticos, derechos económicos, sociales y culturales) es una condición necesaria para que pueda realizarse un verdadero desarrollo.

11. Los Estados tienen comprometida su responsabilidad en la puesta en práctica del derecho al desarrollo. Por ello, conforme a las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Derecho al Desarrollo, los movimientos de la FIMARC exhortan a los Estados:

a) A que adopten medidas económicas y sociales que eviten la exclusión de los grupos marginados por la pobreza extrema, que constituye una negación directa del derecho al desarrollo;

b) A que velen no sólo por que los grupos más pobres y vulnerables, entre ellos los campesinos sin tierra, las poblaciones autóctonas y los desocupados, tengan acceso a medios de producción como la tierra y el crédito, sino que velen igualmente por que el derecho al trabajo y el derecho a los medios de subsistencia y a un ingreso adecuado les sean reconocidos como un derecho fundamental;

c) A que los sectores vulnerables y las asociaciones que representan el interés público (como las asociaciones de consumidores, otras organizaciones de trabajadores, organismos de defensa del medio ambiente y de los derechos humanos, así como las organizaciones femeninas) tengan la posibilidad de desempeñar una función activa y de defender sus intereses en los lugares y las instancias en que se adoptan las decisiones que les afectan; por ejemplo, al establecerse los presupuestos locales o nacionales o las políticas económicas y sociales.

12. En conclusión, los movimientos de la FIMARC apoyan sin reservas la propuesta del Grupo Intergubernamental de establecer un mecanismo de seguimiento que tendría las siguientes funciones:

a) Evaluar los progresos logrados en la puesta en práctica del derecho al desarrollo y formular recomendaciones precisas al respecto;

b) Examinar las actividades del Banco Mundial, el FMI y la OMC que tienen repercusión en la realización del derecho al desarrollo;

c) Presentar anualmente a la Comisión de Derechos Humanos un informe con sus conclusiones y propuestas.

13. Habida cuenta de la situación inquietante en que se encuentra, la población rural manifiesta cada vez mayor impaciencia y espera los primeros resultados logrados por el Grupo de Trabajo que debe crear un mecanismo de seguimiento conforme a la decisión de la Comisión de Derechos Humanos adoptada en su resolución 1998/72, sobre el derecho al desarrollo, por la unanimidad de sus miembros.

14. Esa decisión, en efecto, es una primera respuesta a las inquietudes expresadas en la reciente Asamblea General Mundial de Movimientos Rurales. Éstos, por su parte, han adoptado disposiciones y compromisos para los años próximos "con vistas a un desarrollo armonioso y durable, digno del hombre de hoy y fuente de esperanza para las generaciones futuras".




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