Distr.
GENERALE/CN.4/1999/7
22 de octubre de 1998
ESPAÑOL Original: INGLÉS
COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS
55º período de sesiones
Tema 9 del programa provisional
CUESTIÓN DE LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LAS
LIBERTADES FUNDAMENTALES EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO
Nota verbal de fecha 14 de octubre de 1998 dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas (Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos) por la Misión Permanente del Estado de Bahrein cerca de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra
La Misión Permanente del Estado de Bahrein cerca de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra saluda atentamente al Secretario General de las Naciones Unidas (Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos) y tiene el honor de escribirle en relación con el documento E/CN.4/1998/NGO/6, de fecha 9 de febrero de 1998, y el documento E/CN.4/1998/NGO/54, de fecha 16 de marzo de 1998, que contienen las exposiciones presentadas por escrito, con relación al tema 10 del programa del 54º período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos, por dos organizaciones no gubernamentales: la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH) y Vigilancia de los Derechos Humanos, según las cuales ha habido violaciones de los derechos humanos en el Estado de Bahrein.
La Misión tiene el agrado de remitir junto con la presente nota la respuesta de las autoridades competentes del Estado de Bahrein al respecto y pide a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos que distribuya esa respuesta a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas con el carácter de documento oficial relativo al tema 9 del programa del 55º período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos que tendrá lugar en Ginebra del 15 de marzo al 23 de abril de 1999.
ANEXO
La Misión Permanente del Estado de Bahrein cerca de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra saluda atentamente al Secretario General de las Naciones Unidas y tiene el honor de escribirle en relación con los documentos E/CN.4/1998/NGO/6 y E/CN.4/1998/NGO/54, que contienen exposiciones presentadas por escrito por dos organizaciones no gubernamentales: la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH) y Vigilancia de los Derechos Humanos, según las cuales ha habido violaciones de los derechos humanos en el Estado de Bahrein.
La Misión Permanente desea reafirmar desde el principio el firme empeño del Gobierno del Estado de Bahrein en favor de la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos sus ciudadanos, sin distinción por consideraciones de raza, sexo, religión o lengua. A este respecto, la Misión Permanente reitera la política gubernamental en pro de la cooperación sin reservas con los mecanismos de las Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos y evoca el diálogo permanente que Bahrein sostiene con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, sus grupos de trabajo y los relatores especiales. Por lo demás, el Gobierno de Bahrein respeta y acepta las motivaciones y los principios en los que se basa el movimiento internacional pro derechos humanos, del que forman parte organizaciones tales como la FIDH y Vigilancia de los Derechos Humanos.
Ahora bien, la Misión Permanente desea también manifestar una vez más su preocupación por los peligros inherentes al abuso del movimiento internacional pro derechos humanos con fines descaradamente políticos.
Es un hecho deplorable que, en estos últimos años, Bahrein ha sido la mira de una campaña bien preparada y violenta de desestabilización, urdida, apoyada y dirigida desde el extranjero, cuyo objetivo capital es derrocar al Gobierno del país. Esta campaña de violencias contra la comunidad ha sido rechazada inequívoca y absolutamente por el pueblo de Bahrein, y ha fracasado con estrépito. Sin embargo, cierto número de individuos y grupos de fuera de Bahrein cada vez más aislados y desesperados, íntimamente relacionados con dicha campaña, se resisten a aceptar el descalabro.
Esos individuos y grupos no tienen en absoluto ningún interés auténtico por los derechos humanos, pero por su parte siguen manipulando solapadamente los mecanismos de protección de los derechos humanos para conseguir sus desacreditados designios políticos. Sus burdos métodos se ponen de manifiesto instantáneamente: dan publicidad a acusaciones e insinuaciones que tienen poco fundamento en la realidad, si alguno tienen, y que no están corroboradas por el menor asomo de prueba. Los mecanismos de las Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos y respetados organismos internacionales defensores de los derechos humanos son los destinatarios cínicamente elegidos para que reciban una corriente sostenida de acusaciones.
Las dos exposiciones objeto de la presente respuesta son manifiestamente originarias de esas fuentes. Todas las cuestiones planteadas quedaron total y claramente resueltas por el Gobierno y la Misión Permanente en la correspondencia sostenida con la Comisión, la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Por ello, la Misión Permanente considera lamentable que la FIDH y Vigilancia de los Derechos Humanos hayan decidido repetir esas acusaciones infundadas y descaradamente políticas.
Los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos de Bahrein están perfectamente protegidos por la legislación y el sistema jurídico del país. Los detallados recursos internos están al alcance de toda persona que se considere perjudicada por un acto supuestamente abusivo de las autoridades o de cualquier funcionario y es posible ejercer la acción jurídica apropiada. Por añadidura, las agresiones, las torturas, los abusos de poder y la privación injusta de la libertad son infracciones penadas por la ley de Bahrein.
Una investigación más estricta de las acusaciones originarias de las fuentes antes nombradas pone de manifiesto una y otra vez que ninguna de las pretendidas víctimas se ha quejado o ha tratado de quejarse en nombre propio o por cuenta de otro. Teniendo en cuenta que las vías internas de recurso pueden utilizarse fácilmente, esta omisión es sobremanera notable y contribuye a minar todavía más el crédito de que puedan gozar las fuentes. A pesar del tamaño y los recursos limitados de Bahrein, las autoridades están empeñadas en garantizar los derechos básicos de los ciudadanos en las esferas del empleo, la sanidad, la enseñanza y la vivienda, en el contexto de un desarrollo bien concebido y duradero. Con esta finalidad, las autoridades suministran a todo el mundo enseñanza y cuidados médicos gratuitos, al amparo de un sistema general de seguridad social. Las autoridades han facilitado también la creación de sistemas de financiación de costo reducido para ayudar a los ciudadanos a alojarse en viviendas subvencionadas y a un precio abordable. Los frutos de esta política quedan claramente puestos de manifiesto en las estadísticas y han sido reconocidos repetidas veces en el plano internacional: según el Informe sobre desarrollo humano, 1998 publicado por el PNUD, Bahrein ocupa por cuarto año consecutivo el primer lugar entre los Estados árabes por los logros conseguidos en materia de desarrollo humano.
Los ciudadanos tienen acceso personal directo al Emir y a los funcionarios de la administración y hay un amplio debate público sobre las cuestiones importantes. Los sistemas oficial y oficioso de participación popular en la actividad gubernamental han evolucionado a lo largo de los años en armonía con la cultura y las creencias de Bahrein, así como en respuesta a las aspiraciones de su pueblo. La manifestación más reciente de este progreso evolutivo es la Shura, es decir, el Consejo Consultivo. El Consejo está integrado por 40 miembros que configuran una asamblea ampliamente representativa de la colectividad y comprende a profesores universitarios, abogados, hombres de negocios y representantes de los trabajadores. El Consejo tiene atribuidas facultades considerables para iniciar y revisar las disposiciones legislativas y ocupa activamente una posición de primer plano en relación con múltiples cuestiones sociales y económicas controvertidas. Por lo demás, esta evolución sólo puede ocurrir en respuesta a la voluntad del pueblo de Bahrein: los cambios no pueden ser y no serán impuestos por la violencia o por la fuerza.
El Estado de Bahrein reconoce plenamente que todos los derechos humanos son universales y ha exhortado siempre a la comunidad internacional a que trate los derechos humanos desde una perspectiva global, prestando el debido respeto a las particularidades culturales y religiosas. Con esta finalidad, Bahrein es parte en cierto número de convenios internacionales en materia de derechos humanos. En fecha reciente, Bahrein se adhirió a la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. El Estado de Bahrein atribuye la mayor importancia a sus obligaciones dimanantes de todos los convenios en los que es parte y está estudiando seriamente la posibilidad de adherirse a otros tratados internacionales en materia de derechos humanos.
Bahrein desea también vivamente intensificar todavía más sus estrechas relaciones de cooperación con las organizaciones no gubernamentales y celebra tener la oportunidad de mantener un diálogo constructivo con las organizaciones internacionales de derechos humanos que obran de buena fe. Además, la vinculación activa de las autoridades respecto de las cuestiones de derechos humanos se ha puesto de manifiesto en el memorando de entendimiento concertado el 28 de octubre de 1996 con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en virtud del cual el CICR realiza visitas periódicas de inspección independiente a los presos recluidos en las cárceles de Bahrein con la cooperación plena y sin reservas de las autoridades.
El Gobierno del Estado de Bahrein tiene plenamente conciencia de su responsabilidad de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos y no aceptará ninguna tentativa encaminada a violar o menoscabar estos derechos y libertades.
La Misión Permanente pide con el debido respeto a la Comisión de Derechos Humanos que tenga plenamente en cuenta las consideraciones precedentes cuando se ocupe de las acusaciones de vulneración de los derechos humanos en Bahrein.