Distr.
GENERAL

A/51/306
26 de agosto de 1996

ESPAÑOL
Original: INGLÉS


Quincuagésimo primer período de sesiones
Tema 108 del programa provisional* * A/51/150.


PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO


Repercusiones de los conflictos armados sobre los niños


Nota del Secretario General

1. El Secretario General tiene el honor de transmitir a la Asamblea General el estudio sobre las repercusiones de los conflictos armados sobre los niños, preparado por la Sra. Graça Machel la experta que nombró el 8 de junio de 1994 de conformidad con la resolución 48/157 de la Asamblea General, de 20 de diciembre de 1993. El estudio se realizó con el apoyo del Centro de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, con arreglo a lo previsto en la resolución, y fue el resultado de amplias y prolongadas consultas.

2. En el estudio, la experta propone los elementos de un programa de acción global cuya ejecución estaría a cargo de los Estados Miembros y la comunidad internacional, a fin de mejorar la protección y la atención de los niños en situaciones de conflicto y prevenir la ocurrencia de esos conflictos. En el estudio se demuestra la importancia primordial que revisten esas cuestiones en los programas internacionales de derechos humanos, paz y seguridad y desarrollo, y deberían servir para promover medidas urgentes y resueltas de la comunidad internacional para rectificar la difícil situación de los niños afectados por conflictos armados.

3. El Secretario General confía en que la Asamblea General examinará atentamente el presente estudio, así como los mecanismos que se necesitan para su seguimiento y para la vigilancia de la aplicación de las conclusiones y recomendaciones que adoptará en relación con este importante asunto.


LAS REPERCUSIONES DE LOS CONFLICTOS ARMADOS SOBRE LOS NIÑOS

Informe de la experta del Secretario General, Sra. Graça Machel,
presentado en virtud de la resolución 48/157



ÍNDICE

Párrafos

I. INTRODUCCIÓN 1 - 28
A. El ataque contra los niños
1 - 8
B. Orientación de los estudios y su metodología
9 - 21
C. Esquemas y características de los conflictos armados contemporáneos
22 - 28

II. MITIGACIÓN DE LOS EFECTOS DE LOS CONFLICTOS ARMADOS EN LOS NIÑOS 29 - 203
A. Los niños soldados
34 - 62
1. Reclutamiento
36 - 43
2. Cómo utilizar a los niños soldados
44 - 48
3. Desmovilización y reintegración en la sociedad
49 - 57
4. Modos de evitar el futuro reclutamiento
58 - 61
5. Recomendaciones concretas sobre los niños soldados
62 23

B. Los refugiados y los niños internamente desplazados 63 - 90
1. Vulnerabilidad de los niños que huyen
67 - 68
2. Niños no acompañados
69 - 74
3. Evacuación
75 - 76
4. Los niños en campamentos
77 - 80
5. La situación de los niños internamente desplazados
81 - 83
6. Asilo y el derecho a la identidad y la nacionalidad
84 - 86
7. Regreso al hogar y soluciones duraderas
87 - 89
8. Recomendaciones específicas sobre los niños refugiados y las personas internamente desplazadas
90

C. Explotación sexual y violencia basada en el género 91 - 110
1. La violencia basada en el género como arma de guerra
91 - 95
2. Los niños como víctimas de la prostitución y la explotación sexual
96 - 102
3. Poner fin a la impunidad
103 - 106
4. Prevenir la violencia basada en el género
107 - 109
5. Recomendaciones concretas sobre la explotación sexual y la violencia basada en el género
110

D. Minas terrestres y municiones sin detonar 111 - 126
1. La amenaza para los niños
113 - 118
2. Remoción de minas, información sobre el peligro de las minas y rehabilitación
119 - 122
3. Necesidad de una prohibición internacional
123 - 125
4. Recomendaciones concretas sobre las minas terrestres y las municiones sin detonar
126

E. Sanciones 127 - 135
1. Exenciones por motivos humanitarios
128 - 130
2. Necesidad de evaluar y vigilar las repercusiones para los niños
131 - 134
3. Recomendaciones específicas sobre las sanciones
135

F. Salud y nutrición 136 - 165
1. Enfermedades transmisibles
140 - 142
2. Higiene de la procreación
143 - 144
3. Discapacidades
145
4. Destrucción de los servicios de salud
146 - 148
5. Protección de los servicios de salud y de los trabajadores sanitarios
149 - 151

[más]


REPERCUSIONES DE LOS CONFLICTOS ARMADOS SOBRE LOS NIÑOS

I. INTRODUCCIÓN

A. El ataque contra los niños

1 Millones de niños se ven envueltos en conflictos de los que no son simplemente testigos sino, el objetivo. Algunos caen víctimas de un ataque indiscriminado contra civiles; otros mueren como parte de un genocidio calculado. Otros niños sufren los efectos de la violencia sexual o las múltiples privaciones propias de los conflictos armados, que los exponen al hambre o a las enfermedades. Igualmente chocante resulta el hecho de que miles de jóvenes son explotados cínicamente como combatientes.

2 En 1995 había 30 conflictos armados de importancia en diferentes localidades del mundo1. Todos esos conflictos se produjeron dentro de Estados, entre facciones divididas a lo largo de fronteras étnicas, religiosas o culturales. Estos conflictos destruyeron cultivos, lugares de culto y escuelas. No se respetó nada de lo considerado sagrado a protegido - ni a los niños, ni a las familias, ni a las comunidades. En el último decenio, se calcula que unos 2 millones de niños han muerto en conflictos armados. Es tres veces mayor la cifra de los gravemente heridos o permanentemente mutilados, algunos de ellos por minas terrestres2. Un sinnúmero de otros se han visto obligados a contemplar actos horribles de violencia o aun a participar en ellos.

3 Estas estadísticas son de por sí espantosas, pero mucho más terrible es la conclusión que se deriva de ellas: que cada vez es mayor la parte del mundo que está siendo arrastrada hacia un vacío moral desolador. Se trata de un espacio en que están ausentes los valores humanos más básicos. Un espacio en el cual se asesina, viola o deja tullidos a niños; un espacio en que se explota a los niños como soldados, un espacio en que los niños mueren de inanición o están expuestos a brutalidades extremas. Ese terror y violencia descontrolados nos testimonian de una victimización deliberada. No es ya posible que los seres humanos caigan más bajo.

4 La falta de control y el sentido de caos y disloque que caracterizan los conflictos armados contemporáneos pueden atribuirse a muchos factores distintos. Algunos observadores señalan los cataclísmicos disturbios políticos y las luchas por apoderarse de los recursos, frente a una pobreza generalizada y el desorden económico. Otros ven la frialdad de la tecnología bélica moderna como un resultado natural de las revoluciones sociales que han desgarrado las sociedades tradicionales. Estos últimos analistas señalan, como prueba de ello a muchas sociedades africanas en que siempre han estado muy arraigadas las culturas marciales. Si bien eran valientes en la batalla, hace sólo unas pocas generaciones las reglas y costumbres de las sociedades proscribían como un tabú el ataque contra mujeres y niños.

5 Cualesquiera que sean las causas de la brutalidad de los últimos tiempos contra los niños, ha llegado el momento de ponerle fin. El presente informe expone los alcances del problema y propone muchas formas prácticas de apartarnos del borde de ese abismo. La demanda más fundamental es la de que los niños simplemente no participen en las guerras. La comunidad internacional deberá proclamar que esta forma de ataque contra los niños resulta intolerable e inaceptable.

6 Los propios niños pueden ayudar. En un mundo lleno de diversidad y disparidades, los niños son la fuerza unificadora capaz de lograr que la gente encuentre bases éticas comunes. Las necesidades y aspiraciones de los niños van más allá de todas las ideologías y culturas. Las necesidades de todos los niños son las mismas: alimentos nutritivos, atención sanitaria adecuada, una educación apropiada, el alojamiento y una familia segura y cariñosa. Los niños son a la vez nuestro motivo para luchar a fin de que desaparezcan los peores aspectos de la guerra, y nuestra mayor esperanza de tener éxito en ello.

7 La preocupación por los niños nos ha llevado a una norma común alrededor de la cual podemos congregarnos. En la Convención sobre los Derechos del Niño el mundo cuenta con un instrumento incomparable, que ha sido ratificado por casi todos los países. La decisión más importante que la humanidad podría tomar hoy es la de transformar la ratificación universal de esta Convención en una realidad universal.

8 Fue éste desafío, el de tomar las buenas intenciones y convertirlas en un verdadero cambio para los niños, lo que llevó al Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño a recomendar en 1993 a la Asamblea General, de conformidad con el inciso c) del artículo 45 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que pidiera al Secretario General la realización de un estudio a fondo sobre las consecuencias del conflicto armado para los niños.

B. Orientación de los estudios y su metodología

9 En su cuadragésimo octavo período de sesiones, la Asamblea General aprobó la resolución 48/157 titulada, "Protección de los niños afectados por los conflictos armados". La resolución pide al Secretario General que nombre a un experto para que, en colaboración con el Centro de Derechos Humanos, y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), lleve a cabo un estudio global de la cuestión. Se pidió que el experto hiciese recomendaciones concretas sobre cinco esferas: 1) la participación de los niños en los conflictos armados; 2) el fortalecimiento de las medidas preventivas; 3) la pertinencia de las normas vigentes; 4) las medidas necesarias para mejorar la protección de los niños afectados por el conflicto armado; y 5) las medidas necesarias para fomentar la recuperación física y psicológica y reintegración social de los niños afectados por los conflictos armados.

10 De conformidad con la resolución, la experta presentó informes sobre la marcha de los estudios ante los períodos de sesiones cuadragésimo noveno y quincuagésimo de la Asamblea General (A/49/643 y A/50/537). La experta, Sra. Graça Machel, transmite en el presente documento su informe final sobre las consecuencias del conflicto armado para los niños, en virtud de la resolución 48/157. El informe presenta los resultados y las recomendaciones de la experta, que utilizó la Convención sobre los Derechos del Niño en toda su labor como una fuente de orientación para los principios y las normas de operación. La Convención sobre los Derechos del Niño representa un nuevo criterio multidisciplinario para proteger a la infancia. Pone de manifiesto la interdependencia de todos los derechos del niño, y la pertinencia de sus derechos a las actividades de una amplia gama de agentes a todos los niveles. De conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, este informe utiliza el término "niño" para incluir a cualquiera persona menor de 18 años.

11 En el proceso de su labor, la experta identificó una serie de preocupaciones particulares además de las que se señalan en el párrafo 9 de la resolución 48/157 y que comprenden: las características cambiantes, de los conflictos; las consecuencias concretas para las niñas y los niños de grupos minoritarios y autóctonos; los embargos económicos; la violación y otras formas de violencia y explotación basadas en el sexo; la tortura; la prestación de servicios inadecuados de enseñanza, salud y nutrición y programas psicosociales, la protección y cuidado de los refugiados y los niños internamente desplazados y otras personas que se encuentren particularmente en situación de riesgo; y la aplicación inadecuada de normas internacionales del derecho humanitario y de los derechos humanos. Por consiguiente, con la cooperación de las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales pertinentes y de expertos a título individual, se organizó un programa de investigación de estas cuestiones mediante la preparación de 25 documentos temáticos y estudios casuísticos sobre el terreno.

12 Se celebraron seis consultas regionales para determinar las prioridades regionales vinculadas a los niños en los conflictos armados y luego señalar estas cuestiones a los gobiernos y a las personas encargadas de formular políticas. Tuvieron lugar las siguientes consultas: Primera Consulta Regional sobre las Repercusiones de los Conflictos Armados en los niños de África oriental, central y meridional: Addis Abeba, 17 a 19 de abril de 1995 (convocada conjuntamente con la Comisión Económica para África); Segunda Consulta Regional sobre las Repercusiones de los Conflictos Armados en los niños de la región árabe: El Cairo, agosto de 1995 (convocada conjuntamente con la Comisión Económica y Social para Asia Occidental y el UNICEF); Tercera Consulta Regional sobre las Repercusiones de los Conflictos Armados en los niños de África central y occidental: Abidján, 7 a 10 de noviembre de 1995, (convocada conjuntamente con el Banco Africano de Desarrollo, la Comisión Económica para África y el UNICEF); Cuarta Consulta Regional sobre las Repercusiones de los Conflictos Armados en los niños de la región de Asia y el Pacífico: Manila, 13 a 15 de marzo de 1996 (convocada conjuntamente con el UNICEF); Quinta Consulta Regional sobre las Repercusiones de los Conflictos Armados en los niños de América Latina y el Caribe: Santafé de Bogotá, 17 a 19 de abril de 1996 (patrocinada conjuntamente con el Gobierno de Colombia, Save the Children, del Reino Unido, la Fundación para la Educación Superior de Colombia, y el UNICEF); y la Sexta Consulta Regional sobre las Repercusiones de los Conflictos Armados en los niños de Europa: Florencia, Italia 10 a 12 de junio de 1996 (convocada conjuntamente con el Gobierno de Italia, el Comité Nacional Italiano en pro del UNICEF, Istituto degli Innocenti y el Centro Internacional de Desarrollo del Niño del UNICEF.

13 Las consultas contaron con la participación de gobiernos, autoridades militares y expertos jurídicos. También participaron en ellas organizaciones de derechos humanos, medios de difusión pública, organizaciones religiosas y dirigentes destacados de la sociedad civil, y mujeres y niños que han estado directamente vinculados en conflictos armados.

14 La experta condujo personalmente visitas sobre el terreno a zonas afectadas por conflictos armados. Se hicieron visitas a Angola, Camboya, Colombia, Irlanda del Norte, el Líbano, Rwanda (y sus campamentos de refugiados en el Zaire y la República Unida de Tanzanía), Sierra Leona y varias localidades en la ex Yugoslavia. Durante estas visitas la experta se reunió con representantes de los gobiernos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de la comunidad, organizaciones femeninas, grupos religiosos, organismos, instituciones nacionales y de mujeres, grupos religiosos, organismos, instituciones nacionales y otras partes interesadas, y también con los niños y sus familias. Este contacto directo permitió asegurar que el presente informe y sus recomendaciones estén sólidamente fundamentados en las condiciones y prioridades vigentes en los países. Esto también asegura que el informe refleje no sólo la experiencia de las personas más vinculadas al cuidado y a la protección de la infancia, sino también las preocupaciones inmediatas de las familias afectadas y de los propios niños.

15 La experta recibió asesoramiento de un grupo de eminentes personalidades que representan una amplia gama de antecedentes políticos, religiosos y culturales. Los miembros de dicho grupo son: Belisario Betancur (Colombia), Francis Deng (Sudán), Marian Wright Edelman (Estados Unidos), Devaki Jain (India), Julius K. Nyerere (República Unida de Tanzanía), Lisbet Palme (Suecia), Wole Soyinka (Nigeria) y el Arzobispo Desmond Tutu (Sudáfrica). Además, la experta agradece el análisis y la guía de un grupo de asesores y expertos técnicos. Entre los integrantes del grupo de asesoramiento se cuentan: Thomas Hammarberg, Presidente (Suecia), Philip Alston (Australia), Rachel Brett (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), Victoria Brittain (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), Maricela Daniel (México), Helena Gezelius (Suecia), Jim Himes (Estados Unidos de América), Duong Quynh Hoa (Viet Nam), Elizabeth Jareg (Noruega), Helga Klein (Estados Unidos de América), Salim Lone (Kenya), Jacques Moreillon (Suiza), Vitit Muntarbhorn (Tailandia), Olara A. Otunnu (Uganda), Sadig Rasheed (Sudán), Everett Ressler (Estados Unidos de América), Jane Schaller (Estados Unidos de América), Anne Skatvedt (Noruega) y Jody Williams (Estados Unidos de América). Los Asesores Especiales son: Ibrahim Fall (Senegal), Kimberly Gamble-Payne (Estados Unidos de América), Stephen Lewis (Canadá), y Marta Santos Pais (Portugal).

16 En todo lo mencionado, la experta contó con el amplio apoyo de los gobiernos, organismos regionales, y organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, y órganos de las Naciones Unidas, especialmente el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Centro de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Se convocaron periódicamente consultas entre organismos en Ginebra y Nueva York que contaron con la participación de representantes de los siguientes órganos internacionales de importancia: el Centro de Derechos Humanos, el Departamento de Asuntos Humanitarios, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Instituto de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

17 Ciertos grupos de trabajo sobre los niños y el conflicto armado; en particular el Grupo de Trabajo sobre los Niños en Conflicto Armado del Comité de Organizaciones No Gubernamentales para el UNICEF, con sede en Nueva York, y el Subgrupo de niños refugiados y Niños en los conflictos armados del Grupo de Organizaciones No Gubernamentales sobre la Convención sobre los Derechos del Niño, con sede en Ginebra, aportaron contribuciones sustantivas a las investigaciones para la movilización de la experta. Otras organizaciones no gubernamentales internacionales, regionales (entre las que se cuenta el Foro de Organizaciones de Voluntarios para el Desarrollo en África) y la Red Africana para la Prevención y Protección contra el Descuido y el Abuso de los Niños, y para organizaciones no gubernamentales también brindaron sus aportes para estas actividades.

18 Se convocaron seminarios sobre el papel de las comunidades religiosas en la protección a la infancia en situaciones de conflicto armado (en Ginebra, en colaboración con la Conferencia Mundial sobre Religión y Paz) y acerca de las consecuencias de los conflictos de baja intensidad sobre los niños (en Belfast, en colaboración con Save the Children, del Reino Unido, y el Fondo Rädda Barnen de Suecia). Un tercer seminario se celebró sobre el tema de las minas terrestres, los niños soldados y la rehabilitación (convocado en Estocolmo, en colaboración con el Comité Nacional Sueco del UNICEF, la Oficina de Política Exterior de Suecia, Rädda Barnen, la Cruz Roja Sueca y otras organizaciones no gubernamentales de Suecia).

19 Además de reunir informaciones, la experta cumplió un proceso amplio y desusado de concientización y movilización. Esto facilitó el desarrollo de nuevas redes y coaliciones, organizadas tanto a nivel nacional como regional, y ayudó a plantear las preocupaciones que se encaran en el presente informe en cuanto a los programas políticos y de desarrollo. La índole colaborativa de esta actividad creó una oportunidad de establecer vinculaciones nuevas y desusadas entre distintas disciplinas y grupos de interés. Por ejemplo, tras la Consulta Regional en Addis Abeba, se creó una nueva alianza entre organizaciones no gubernamentales que se ocupan de la infancia, a fin de coordinar las medidas sobre derechos de la infancia y el desarrollo en el África oriental, central y meridional; tras la Tercera Consulta Regional en Abidján, se elaboró otra iniciativa regional para fomentar el papel de la mujer en la consolidación de la paz y otras propuestas que se están negociando para ofrecer capacitación en los derechos y la protección de la infancia para oficiales del Estado Mayor y Ministros de Defensa en África; tras la Segunda Consulta Regional, que se celebró en El Cairo, se publicó una bibliografía seleccionada sobre los niños y la guerra en la región árabe, y tras una visita sobre el terreno en Camboya, se pidió al UNICEF que ayudara al Ministerio de Asuntos Sociales a capacitar su personal en la aplicación práctica de los derechos del niño.

20 La experta desea agradecer el considerable apoyo y las contribuciones financieras recibidas de los comités nacionales del UNICEF y del Fondo Redd Barna (Save the Children Fund), de Noruega, sin lo cual no hubiese sido posible cumplir esta labor. Concretamente, desea agradecer a los comités nacionales del UNICEF de Alemania, España, los Estados Unidos de América, Grecia, Hong Kong, el Japón, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Suecia y Suiza.

21 Si bien este informe está dirigido oficialmente al examen de la Asamblea General de las Naciones Unidas y a sus Estados Miembros, también está orientado hacia las instituciones regionales, los órganos de las Naciones Unidas, los organismos especializados y otros órganos competentes, entre los que se cuentan las organizaciones no gubernamentales, los relatores especiales pertinentes y sus grupos de trabajo, los órganos intergubernamentales y la sociedad civil en general.




C. Esquemas y características de los conflictos armados contemporáneos

22 Los conflictos violentos siempre han cobrado víctimas entre los no combatientes. Las características y los esquemas de los conflictos armados han aumentado sin embargo los riesgos para la infancia. Los vestigios del colonialismo y las persistentes crisis sociales y políticas han contribuido en mucho a la desintegración del orden público. Socavados por el desorden interno, los países envueltos en conflictos se encuentran actualmente sometidos también al grave impacto de una economía mundial que los deja aún más marginados. A pesar de la promesa de que mediante programas rigurosos de ajuste estructural se logrará un crecimiento económico a largo plazo basado en las leyes del mercado, las exigencias de efectuar cortes de inmediato por el déficit presupuestario y para reducir los gastos públicos sólo han debilitado a Estados de por sí frágiles, dejándolos a la merced de fuerzas y relaciones sobre las que tienen escaso control. Mientras que muchos países en desarrollo han logrado un considerable progreso económico en los últimos decenios, las ventajas sólo se han distribuido de manera desigual, dejando a millones de personas luchando por sobrevivir. El colapso de gobiernos funcionales en muchos países arrasados por las luchas intestinas y la erosión de las estructuras de los servicios esenciales ha fomentado la desigualdad, los enfrentamientos y las dificultades. El poder y liderazgo personales y la manipulación de las diferencias étnicas y religiosas al servicio de intereses personales o de pequeños grupos ha tenido efectos igualmente debilitantes para los países en conflicto.

23 Todos estos elementos han contribuido a los conflictos, entre gobiernos y rebeldes, entre diferentes grupos de oposición que combaten por alcanzar el poder supremo y entre poblaciones en general, en conflictos que adquieren la forma de desórdenes civiles generalizados. Muchos se prolongan por mucho tiempo, sin tener ni comienzo ni fin claramente definidos, y en que se somete a generaciones sucesivas a una puja interminable por la supervivencia.

24 Se desdibujan las distinciones entre combatientes y civiles en batallas que se libran de una a otra aldea o entre dos calles. En los últimos decenios la proporción de víctimas de guerra entre los civiles ha aumentado notablemente, de un 5% a más del 90%. Los combates que cobran más vidas civiles que soldados han estado marcados por niveles horribles de violencia y brutalidad. Se emplean todas las tácticas posibles, desde la violación sistemática, las tácticas de tierra arrasada, que destruyen los cultivos y envenenan los pozos de agua, hasta la depuración étnica y el genocidio. Dejando de lado todas las normas, se producen violaciones de derechos humanos contra los niños y las mujeres en un número sin precedentes. En cada vez mayor medida los niños se han convertido en el blanco, y aun en los perpetradores, de violencias y atrocidades.

25 Los niños buscan la protección en las redes de apoyo social, pero éstas están socavadas por las nuevas realidades políticas y económicas. Los conflictos y el violento cambio social han afectado las redes de bienestar social tanto de las familias como de las comunidades. Una rápida urbanización y la difusión de los valores de mercado también contribuyeron a desgastar los sistemas de apoyo, que alguna vez estuvieron basados en conceptos de familia en el sentido más amplio.

26 Los ataques desenfrenados contra los civiles y las comunidades rurales han provocado éxodos de masa y el desplazamiento de poblaciones enteras, que huyen del conflicto buscando salvarse en improbables santuarios dentro y fuera de sus fronteras nacionales. De estos millones de desarraigados se estima que un 80% sean niños y mujeres.

27 Se ha hecho más fácil reclutar a niños como soldados debido a la proliferación de armas ligeras de bajo costo. Anteriormente, las armas más peligrosas eran o bien pesadas o muy complejas, pero ahora algunos fusiles son tan livianos que hasta los párvulos pueden acarrearlos y tan sencillos que un niño de 10 años puede desarmarlos y volverlos a armar. El comercio internacional de armamentos ha creado fusiles de ataque baratos y de fácil adquisición, de modo que las comunidades más pobres tienen ahora acceso a ciertas armas mortíferas capaces de transformar cualquier conflicto local en una masacre sangrienta. En Uganda, puede comprarse una ametralladora automática AK-47 por el precio de una gallina, y en el norte de Kenya cuesta lo mismo que una cabra.

28 Además, la rápida difusión de la información en la actualidad ha cambiado el carácter de los conflictos bélicos modernos en varios aspectos muy importantes. Si bien el mundo ciertamente obtiene provecho del fácil acceso a la información, pagará su error si no reconoce que la información nunca es totalmente objetiva. Los medios de difusión internacionales a menudo han sido influenciados por una u otra de las partes que intervienen en el conflicto, por las realidades comerciales, o por el grado de interés que demuestre el público en sus aspectos humanitarios. El resultado de estas influencias es una caracterización selectiva o despareja, o ambas cosas. Si se informa o no sobre un acontecimiento dependerá menos de su importancia intrínseca, que de las percepciones subjetivas acerca del apetito del público por cierta información y del costo de hacersela llegar. Esto significa, por ejemplo, que si bien la cobertura sobre los conflictos de Bosnia y Herzegovina o de Somalia ha sido amplia, poco se ha dicho de las contiendas en el Afganistán y en Angola. Los medios de difusión son capaces de impulsar efectivamente el apoyo público internacional para la adopción de medidas humanitarias, tal como lo hicieron en provecho de los refugiados de Indochina a fines del decenio de 1970, y para Somalia en 1992. La amenaza de una publicidad internacional adversa también puede ser positiva, pues entraña la posibilidad de poner coto a algunas de las más graves violaciones de derechos humanos. No obstante, en los últimos tiempos, si bien los informes sobre niños que mueren de inanición, o sobre campamentos hacinados con personas desplazadas, pueden ser grandes testimonios dramáticos, es poco lo que pueden hacer para respaldar los esfuerzos para una reconstrucción y reconciliación a largo plazo.

II. MITIGACIÓN DE LOS EFECTOS DE LOS CONFLICTOS ARMADOS EN LOS NIÑOS

29 Los conflictos armados en las comunidades y entre ellas ocasionan niveles masivos de destrucción, tanto física como humana, moral y cultural. Causan la muerte o lesiones de muchos niños y muchos otros crecen sin poder satisfacer sus necesidades materiales y emocionales, incluidas las estructuras que dan significado a la vida social y cultural. La trama de la sociedad - sus hogares, escuelas, sistemas de salud e instituciones religiosas - queda totalmente destruida.

30 La guerra viola todos los derechos del niño: el derecho a la vida, el derecho a estar con su familia y con su comunidad, el derecho a la salud, el derecho al desarrollo de la personalidad y el derecho a ser formado y protegido. Muchos de los conflictos de la actualidad duran durante toda la "infancia", lo que significa que desde el nacimiento hasta el principio de la edad adulta los niños experimentarán múltiples agresiones que se irán acumulando. El resquebrajamiento de la red social y de las relaciones primarias que sirven de apoyo al desarrollo físico, emocional, moral, cognoscitivo y social de los niños durante tanto tiempo puede tener consecuencias físicas y psicológicas profundas.

31 En numerosos casos, los efectos de los conflictos armados en la vida de los niños son invisibles. El origen de los problemas de muchos niños afectados por los conflictos permanece oculto. Tal vez vivan apartados del público, en instituciones o, como sucede en el caso de miles de niños que están solos y han quedado huérfanos, se convierten en niños de la calle o en víctimas de la prostitución. Los niños que han perdido a sus padres suelen experimentar humillaciones, rechazo y discriminación. Durante años, tal vez sufren en silencio y su autoestima se desintegra. Su inseguridad y temor son inconmensurables.

32 Esta sección del informe documenta algunos de los efectos más graves de los conflictos armados en los niños. No pretende agotar el tema sino señalar las principales preocupaciones al respecto y sugerir medidas prácticas para mejorar la situación. Lo que intenta es demostrar que los efectos de los conflictos armados en los niños no se pueden entender plenamente sin examinar los efectos conexos en la mujer, la familia y la comunidad. Lo que se procura es demostrar cómo se puede asegurar el bienestar de los niños mediante soluciones de los conflictos armados y su secuela, basadas en la familia y en la comunidad y demostrar que esas soluciones dan los mejores resultados cuando se basan en la cultura local y en un entendimiento del desarrollo de los niños. En esta sección también se hace hincapié en la importancia de las consideraciones de edad, en particular se subraya que los adolescentes tienen necesidades especiales y facultades especiales. Habría que ver a los jóvenes desde ese punto de vista, como sobrevivientes y participantes activos en la creación de soluciones y no simplemente como víctimas o problemas.

33 El debate que se presenta a continuación forzosamente incluye ejemplos concretos. No es un esfuerzo por aislar a grupos, gobiernos o entidades no estatales determinados. La mención de países es simplemente representativa y se basa en datos ampliamente conocidos. En realidad, los efectos de los conflictos armados en los niños son un problema en el que todos comparten la responsabilidad y un cierto grado de culpa.

A. Los niños soldados

34 Una de las tendencias más alarmantes en los conflictos armados es la participación de los niños como soldados. Los niños integran ejércitos en los que desempeñan funciones de apoyo, como cocineros, cargadores, mensajeros y espías. Sin embargo, cada vez se observa más que los adultos incorporan a los niños soldados deliberadamente. Algunos comandantes han observado la conveniencia de utilizar a los niños soldados porque son "más obedientes, no cuestionan las órdenes y son más fáciles de manipular que los soldados adultos"3.

35 En una serie de 24 estudios de casos sobre la utilización de los niños como soldados preparados para el presente informe, que comprenden conflictos ocurridos durante los 30 últimos años, se ve que tanto los ejércitos gubernamentales como los ejércitos de rebeldes de todo el mundo han reclutado decenas de miles de niños. La mayoría de ellos son adolescentes aunque muchos niños soldados tienen 10 años de edad o menos. Si bien la mayoría son varones, también reclutan niñas. Los niños que más frecuentemente se convierten en soldados son los que proceden de orígenes empobrecidos y marginados o los que han quedado separados de su familia.

1. Reclutamiento

36 Los niños soldados se reclutan de muchas maneras distintas. Algunos se incorporan a la fuerza, otros mediante patrullas de reclutamiento o secuestro y otros se ven obligados a integrar ejércitos armados para defender a sus propias familias. Los gobiernos de unos pocos países reclutan legalmente a los niños menores de 18 años, pero, aunque la edad mínima legal sea 18 años, esa ley no es necesariamente una salvaguardia. En muchos países, los registros civiles son deficientes o simplemente no existen y los niños no saben la edad que tienen. Las personas encargadas del reclutamiento sólo pueden adivinar la edad de los niños sobre la base de su desarrollo físico y tal vez consignan en los registros que el niño tiene 18 años para dar la impresión de que están cumpliendo con las leyes nacionales.

37 Los países que tienen sistemas administrativos deficientes no utilizan un registro. En muchos casos, los reclutas son apresados arbitrariamente en la calle o aún en escuelas y orfanatos. Este tipo de patrullas de reclutamiento, que se conoce en Etiopía como "afesa", era frecuente en ese país en el decenio de 1980, cuando grupos armados de la milicia, la policía o el ejército recorrían las calles y detenían a cualquiera que encontraran4. Los niños de los sectores más pobres de la sociedad son particularmente vulnerables. Los adolescentes que trabajan en el sector no estructurado, vendiendo cigarrillos o goma de mascar o billetes de lotería son un objetivo especial. En Myanmar, rodearon a grupos enteros de jóvenes de entre 15 y 17 años de edad en sus escuelas y los incorporaron al ejército por la fuerza4. Los que ulteriormente pueden probar que son menores de edad tal vez los pongan en libertad pero no en todos los casos. En todos los conflictos, los niños de familias más adineradas y más instruidas corren menos riesgo. A menudo no los molestan o los ponen en libertad si los padres pueden pagar su rescate. Los padres que tienen los medios necesarios a menudo mandan a sus hijos fuera del país para evitar la posibilidad de que los recluten por la fuerza.

38 Además de ser reclutados por la fuerza, los jóvenes también se presentan al servicio militar. Sin embargo, es un error pensar que lo hacen voluntariamente. Si bien los jóvenes aparentemente han elegido el servicio militar, no es una elección que han ejercido libremente. Tal vez lo hagan impulsados por una de varias fuerzas, que pueden ser presiones culturales, sociales, económicas o políticas.

39 Uno de los motivos más básicos por el que los niños se incorporan a los grupos armados es el económico. El hambre y la pobreza pueden impulsar a los padres a ofrecer a sus hijos para el servicio militar. En algunos casos, los ejércitos pagan el salario del niño soldado directamente a la familia5. La participación de los niños puede ser difícil de distinguir, ya que en algunos casos hay familias enteras que se incorporan a los grupos armados. Los propios niños tal vez lo hagan "voluntariamente" si creen que ése es el único modo de garantizar alimentos, vestimenta o atención médica regulares. Algunos estudios de casos revelan que hay padres que alientan a sus hijas a incorporarse a las filas si sus perspectivas de matrimonio son escasas6.

40 A medida que los conflictos persisten, las condiciones económicas y sociales se deterioran y las oportunidades de recibir educación son cada vez más limitadas o tal vez no existan. En esas circunstancias, los reclutas son cada vez más jóvenes. Los ejércitos empiezan a agotar los suministros de mano de obra adulta y los niños no tienen más escapatoria que la de ser soldados. En el Afganistán, donde aproximadamente el 90% de las niñas ahora no tiene acceso a la escolaridad, la proporción de soldados que son niños se estima que ha aumentado en los últimos años de aproximadamente un 30% a por lo menos un 45%7.

41 Algunos niños se sienten obligados a ser soldados por su propia protección. Ante la violencia y el caos que los rodean, deciden que están más seguros si tienen un arma en la mano. A menudo esos niños se incorporan a grupos armados de oposición tras haber experimentado hostigamiento por parte de las fuerzas del gobierno. Muchos jóvenes se han incorporado a grupos de rebeldes kurdos, por ejemplo, como reacción al incendio de tierras y extensas violaciones de derechos humanos. En El Salvador, los niños cuyos padres han sido asesinados por soldados del Gobierno se incorporan a los grupos de oposición para estar protegidos. En otros casos, las fuerzas armadas recogen a los niños solos por motivos humanitarios, aunque ello no significa que esos niños no terminarán luchando. Esto sucede en particular con los niños que permanecen en un grupo durante períodos largos y con el tiempo consideran que ese grupo es su protección o su "nueva familia".

42 En algunas sociedades, la vida militar puede ser la opción más atractiva. Los jóvenes a menudo se dedican a las armas para obtener poder y el poder puede ser un incentivo muy poderoso cuando la gente se siente impotente y no tiene otro medio de adquirir recursos básicos. En muchas situaciones, las actividades bélicas se ensalzan. En Sierra Leona, la experta se reunió con niños soldados que defendían con orgullo el número de "enemigos" que habían matado.

43 La atracción de la ideología es particularmente peligrosa en los jóvenes adolescentes, que están desarrollando su identidad personal y tratan de encontrar un significado social a la vida. Sin embargo, como lo demuestra el caso de Rwanda, el adoctrinamiento ideológico de los jóvenes puede tener consecuencias desastrosas. Los niños son muy impresionables y hasta se pueden sentir atraídos por cultos de inmolación. En el Líbano y Sri Lanka, por ejemplo, algunos adultos han aprovechado la inmadurez de los jóvenes para su propio beneficio reclutando y entrenando adolescentes para los ataques con bombas suicidas8. Sin embargo, es importante observar que los niños también pueden identificarse con causas sociales, motivos religiosos, la libre determinación o la liberación nacional y luchar por esas causas. Como sucedió en Sudáfrica o en los territorios ocupados, pueden incorporarse a la lucha con el objeto de alcanzar la libertad política.

2. Cómo utilizar a los niños soldados

44 Una vez que han sido reclutados, los niños generalmente reciben un trato muy parecido al de los adultos, incluidas las ceremonias de incorporación a las filas, que suelen ser brutales. Al principio muchos desempeñan funciones de apoyo, que entrañan grandes riesgos y dificultades. Una de las tareas más comunes que se les asignan es servir de cargadores, y a menudo transportan cargas muy pesadas de hasta 60 kilogramos, incluidas municiones o soldados heridos. Los niños que son demasiado débiles para transportar cargas a veces reciben golpes brutales o hasta mueren baleados. También utilizan a los niños para tareas domésticas y otras tareas de rutina. En Uganda, los niños soldados han hecho guardias, han trabajado en los jardines, han tenido que buscar frutas y verduras silvestres y saquear alimentos de huertas y graneros. En muchos países también los han usado de vigías y mensajeros. Si bien este último papel puede parecer menos peligroso que otros, contribuye a que todos los niños sean sospechosos. En América Latina, los informes dicen que las fuerzas del gobierno han matado deliberadamente aun a los niños más pequeños de las comunidades campesinas porque creían que también ellos eran peligrosos9.

45 Aunque la mayoría de los niños soldados son varones, los grupos armados también reclutan a las niñas, muchas de las cuales desempeñan las mismas funciones que los niños. En Guatemala los grupos de rebeldes utilizan a las niñas para preparar alimentos, atender a los heridos y lavar la ropa. También a veces las obligan a tener relaciones sexuales. En Uganda, "casan" a las niñas secuestradas por el Ejército de Resistencia del Señor con dirigentes rebeldes10. Si el hombre muere, aíslan a la niña, la someten a ritos de limpieza y luego la casan con otro rebelde.

46 Un estudio de casos de Honduras demuestra la experiencia de una niña que se incorporó a grupos armados:


47 Mientras los niños de ambos sexos tal vez comiencen desempeñando funciones de apoyo indirecto, al poco tiempo se encuentran en el fragor de la lucha. Aquí su inexperiencia y falta de entrenamiento los dejan en una situación particularmente expuesta. Los niños más pequeños rara vez se dan cuenta de los peligros a que hacen frente. En diversos estudios de casos se informa de que cuando empiezan las descargas de armas de fuego, los niños se excitan y se olvidan de ocultarse. Algunos comandantes explotan deliberadamente esta osadía de los niños dándoles alcohol o estupefacientes. Un soldado de Myanmar recuerda: "Había muchos chicos que se precipitaban al campo de batalla, gritando como desaforados. Parecía que eran inmortales o impenetrables o algo así porque cuando disparábamos contra ellos seguían avanzando"12.

48 La participación cada vez mayor de los jóvenes en actos de extrema violencia les quita sensibilidad ante el sufrimiento. En varios casos, los jóvenes han sido expuestos deliberadamente a escenas de horror. Esa experiencia hace que les resulte más fácil cometer actos violentos y pueda contribuir a su aislamiento de la sociedad. En muchos países, incluidos el Afganistán, Mozambique, Colombia y Nicaragua, se ha obligado a los niños a cometer atrocidades contra sus propias familias o comunidades.

3. Desmovilización y reintegración en la sociedad

49 Evidentemente una de las prioridades más urgentes es apartar a todos los niños menores de 18 años de las fuerzas armadas. Ningún tratado de paz hasta la fecha ha reconocido oficialmente la existencia de los niños soldados. En consecuencia, es poco probable que sus necesidades especiales se tengan en cuenta en los programas de desmovilización. En Mozambique, por ejemplo, donde el reclutamiento de niños es conocido, ni la Resistencia Nacional de Mozambique (RENAMO) ni el Gobierno ni la comunidad internacional reconocieron a los niños soldados en las actividades de desmovilización. El reconocimiento oficial del papel que desempeñan los niños en la guerra es una medida fundamental. Los acuerdos de paz y documentos conexos deberían incorporar disposiciones para la desmovilización de los niños; sin ese reconocimiento, no puede haber ni planificación ni programación eficaces en un plano nacional.

50 El proceso de reintegración debe ayudar a los niños a establecer nuevos fundamentos en su vida sobre la base de su capacidad individual. Los antiguos niños soldados han crecido separados de su familia y han estado privados de muchas de las oportunidades normales de desarrollo físico, emocional e intelectual. Como se destaca en el artículo 39 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la recuperación y reintegración se llevarán a cabo en un ambiente que fomente la salud, el respeto de sí mismo y la dignidad del niño.

51 Los programas de reintegración deben restablecer contacto con la familia y la comunidad. Sin embargo, aún los niños que se reúnen con su familia con éxito tienen pocas perspectivas de reanudar la vida sin tropiezos y de que ésta vuelva a ser lo que era antes. Un niño de 12 años que antes era alegre puede volver a su hogar como un hosco adolescente de 16 años que ahora se considera agresivo e independiente. La reunificación puede ser particularmente difícil para las niñas soldados que han sido violadas o que han estado sometidas a abusos sexuales, en parte porque las creencias y actitudes culturales pueden dificultarles la permanencia con la familia y las perspectivas de matrimonio. Ante tan pocas alternativas, muchas de esas niñas con el tiempo son víctimas de la prostitución.

52 En muchos casos, la reunificación es imposible. Las familias pueden haber desaparecido en el conflicto o tal vez sea difícil encontrarlas. Algunos niños quizás necesiten un período de transición en el que reciban cuidados colectivos. Los enfoques institucionales han resultado ineficaces, pero podría convenir que vivieran con sus pares si éstos estuvieran firmemente integrados en la comunidad.

53 La reintegración social eficaz depende del apoyo de la familia y de la comunidad, pero los conflictos también han ido desgastando a las familias de esos niños tanto física como emocionalmente y, por otra parte, éstas hacen frente a un mayor empobrecimiento. Las visitas sobre el terreno y las investigaciones realizadas en relación con el presente informe demostraron en repetidas oportunidades la importancia de los vínculos entre la enseñanza, las oportunidades profesionales para los niños ex soldados y la seguridad económica de su familia. Estos son con frecuencia los factores determinantes de una reintegración social exitosa y, lo que es más importante, son los factores que evitan un nuevo reclutamiento.

54 La enseñanza, y en particular la escuela primaria completa, debe ser un elemento de la más alta prioridad. Para un niño ex soldado, la enseñanza es más que un modo de conseguir trabajo. También le permite normalizar su vida y crear una identidad separada de la del soldado. El establecimiento de relaciones con sus pares y el mejoramiento de la autoestima también se pueden facilitar mediante actividades culturales y de esparcimiento. Una dificultad que se puede plantear es la probabilidad de que los ex soldados se hayan atrasado mucho en sus estudios y, por consiguiente, los coloquen en clases con niños mucho menores que ellos. Se necesitan medidas concretas, como la creación de clases especiales para los niños ex soldados, que gradualmente se pueden ir reincorporando a las escuelas corrientes.

55 Muchos maestros y padres tal vez objeten a que los ex soldados se inscriban en las escuelas porque temen que éstas tengan un efecto perturbador. Se han de establecer programas que aborden esas preocupaciones de la comunidad. En algunas culturas africanas, que tienen firmes convicciones espirituales, una persona que ha matado es perseguida por los malos espíritus de las víctimas. Así pues, aceptar a un niño ex soldado en una aldea significa aceptar a los malos espíritus. En ese contexto, los programas de reincorporación a la comunidad han recurrido con buenos resultados a curanderos tradicionales, que se encargan del proceso de "depuración" y de otros procesos.

56 Especialmente en el caso de los niños mayores, una educación eficaz exige componentes importantes de capacitación en preparación para la vida cotidiana y oportunidades profesionales. La preparación de los niños mayores para que encuentren empleo no sólo los ayudará a sobrevivir, sino que también puede facilitar su aceptación en el hogar y darles un sentido de importancia e identidad.

57 Los niños soldados tal vez tengan dificultad para desasociar la idea de que la violencia es un medio legítimo de alcanzar los objetivos propios. Aun cuando la experiencia de participar en "la causa" haya sido positiva - como les sucedió a muchos jóvenes que se identificaron con la lucha contra el apartheid y encontraron significado en esa lucha - la transición a un estilo de vida no violento será difícil. Ello sucede en particular cuando las frustraciones de la pobreza y la injusticia continúan. La dificultad para los gobiernos y para la sociedad civil es encauzar esa energía, esas ideas y esa experiencia de los jóvenes y aprovecharlas para crear una nueva sociedad posterior a los conflictos.

4. Modos de evitar el futuro reclutamiento

58 Las investigaciones realizadas para el presente estudio revelaron muchas medidas prácticas que se han de tomar para impedir el futuro reclutamiento. En primer lugar, los gobiernos deberían procurar que se finalizara y aprobara rápidamente el proyecto de protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de los niños en los conflictos armados. Además, los gobiernos deberían prestar mucha más atención a sus métodos de reclutamiento y en particular deben abandonar la práctica del reclutamiento forzoso. Deben procurar que todos los niños estén inscritos cuando nacen y que reciban documentación sobre su edad. Para asegurar que estas medidas tienen éxito, los gobiernos deben establecer sistemas eficaces de vigilancia y respaldarlos con soluciones jurídicas e instituciones que sean suficientemente fuertes como para ocuparse de los abusos. Por ejemplo, en Guatemala la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos en mayo y junio de 1995 intervino en 596 casos de reclutamiento forzoso de jóvenes. En consecuencia, 148 niños menores de 18 años fueron puestos en libertad.

59 El reclutamiento de niños se puede reducir al mínimo si las comunidades locales tienen conciencia de las leyes nacionales que rigen la edad de reclutamiento y si están suficientemente organizadas y decididas. En El Salvador, Guatemala y el Paraguay, diversos grupos étnicos y las madres de niños soldados han formado organizaciones para ejercer presión sobre las autoridades a fin de que pongan en libertad a los soldados menores de edad. Las organizaciones no gubernamentales, los grupos religiosos y la sociedad civil en general tienen un papel importante que desempeñar en el establecimiento de marcos éticos que consideren inaceptable la participación de los niños en conflictos armados. Se ha informado de que en el Perú las campañas de reclutamiento forzoso han disminuido en las regiones en que las parroquias denunciaron esa actividad. Otra medida preventiva importante es la documentación activa y temprana y la investigación de la filiación de los niños no acompañados.

60 Las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales tienen también un papel importante que desempeñar en la información sobre el reclutamiento forzoso de los niños, y han de plantear la cuestión con las autoridades y prestar apoyo a los grupos locales que colaboran para lograr la libertad de esos niños. En Myanmar, las protestas de las organizaciones de asistencia han contribuido a la liberación de hombres y niños que habían sido reclutados por la fuerza en un campamento de refugiados.

61 Los grupos armados de oposición están menos dispuestos a aceptar presión externa u oficial que los ejércitos organizados por el gobierno. Sin embargo, aun dentro de esos grupos, los gobiernos y las organizaciones internacionales pueden ejercer influencia. Cuando los gobiernos ratifican las convenciones humanitarias internacionales que se aplican a los conflictos internos, el derecho internacional hace responsables a todos los grupos armados de esos países. En el Sudán, diversas organizaciones humanitarias han negociado acuerdos con grupos de rebeldes para impedir el reclutamiento de los niños. El componente de derechos humanos de la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL) apoyó a grupos locales que estaban investigando denuncias de reclutamiento forzado de menores de edad y planteó la cuestión ante las autoridades. En muchos casos, la intervención de las Naciones Unidas permitió la liberación de dichos menores.

5. Recomendaciones concretas sobre los niños soldados

62 La experta presenta para su examen las siguientes recomendaciones sobre la cuestión de los niños soldados:

a) Aprovechar los esfuerzos realizados por el Comité de los Derechos del Niño, Rädda Barnen, el Comité Consultivo Mundial de la Sociedad de los Amigos (los quáqueros), el UNICEF, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades Nacionales y sobre esa base iniciar una campaña mundial, dirigida por esas organizaciones, con el objeto de erradicar la utilización de los niños menores de 18 años en las fuerzas armadas. También habría que alentar a los medios de difusión a que denunciaran la utilización de los niños soldados y la necesidad de su desmovilización;

b) Los organismos especializados de las Naciones Unidas y los participantes de la sociedad civil internacional deberían comenzar a aplicar una diplomacia discreta con los gobiernos y las fuerzas no estatales y sus partidarios internacionales a fin de fomentar la desmovilización inmediata de los niños soldados y la adherencia a la Convención sobre los Derechos del Niño;

c) Todos los acuerdos de paz deberían incluir medidas concretas para desmovilizar y reintegrar a los niños soldados a la sociedad. Hay una urgente necesidad de que la comunidad internacional respalde diversos programas, incluidos los de defensa de los intereses de la infancia y los de servicios sociales, para lograr la desmovilización y reintegración en la comunidad de los niños soldados. Esas medidas deben abordar la seguridad económica de la familia e incluir oportunidades de educación, de preparación para la vida cotidiana y profesional;

d) Los Estados deberían procurar la conclusión temprana y exitosa de la redacción del protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la participación de los niños en los conflictos armados y aumentar a 18 años la edad de reclutamiento y participación en las fuerzas armadas.

B. Los refugiados y los niños internamente desplazados

63. Los conflictos armados siempre han causado movimientos de población. Durante los conflictos en gran escala, crucen o no fronteras nacionales, un gran número de personas huye. El lugar al que se dirigen determina si los que huyen se convertirán en personas internamente desplazadas13 en sus propios países o refugiados14 que han cruzado fronteras nacionales. África y Asia han sido los continentes más afectados por las perturbaciones masivas de población, pero ninguna región se ha librado de ese fenómeno o de sus consecuencias. Donde sea que ocurra, el desplazamiento tiene una profunda repercusión física, emocional y de desarrollo en los niños y aumenta su vulnerabilidad. Salvo en los casos en que se establece concretamente una diferencia en el presente informe, cuando se habla de personas desplazadas en forma colectiva se incluye a los refugiados y a las personas internamente desplazadas así como a las personas que se encuentran en situaciones semejantes a las de los refugiados.

64. A principios del decenio de 1980, había 5,7 millones de refugiados en todo el mundo. A fines del decenio, ese número había aumentado a 14,8 millones y hoy hay más de 27,4 millones de refugiados y "personas que sean de la competencia" de la ACNUR, es decir algunos repatriados y personas que viven en "refugios"15.

65. Según el informe del Representante del Secretario General sobre las personas internamente desplazadas (E/CN.4/1996/52/Add.2), el número de personas internamente desplazadas también ha aumentado en los últimos años y asciende ahora a una cifra que se estima en 30 millones, superior al número de refugiados. Las necesidades de protección y asistencia de las personas internamente desplazadas son semejantes a las de los refugiados en casi todos los aspectos, pero su situación puede ser aún peor. Si bien los refugiados a menudo se han apartado de la zona de guerra, las personas internamente desplazadas generalmente permanecen en ella o próximas a la escena del conflicto y a menudo suelen quedar desplazadas repetidas veces.

66. Por lo menos la mitad de los refugiados y de las personas desplazadas son niños. En una época de su vida crucial vulnerable, han sido brutalmente desarraigados y expuestos al peligro y a la inseguridad. Durante el desplazamiento, millones de niños han quedado separados de su familia, han sufrido abusos físicos, han sido explotados e incorporados a grupos militares o han muerto de hambre y enfermedad.

1. Vulnerabilidad de los niños que huyen

67. Huir del propio hogar es experimentar un profundo sentido de pérdida y la decisión no se toma fácilmente. Los que la adoptan lo hacen porque están en peligro de morir, de ser torturados, de ser reclutados por la fuerza, de ser violados, secuestrados o morir de hambre, entre otros motivos. Dejan detrás sus bienes y propiedad, sus parientes, sus amigos, su entorno familiar y redes sociales establecidas. Aunque la decisión de partir normalmente la toman los adultos, aun los niños más pequeños reconocen lo que está sucediendo y pueden percibir la incertidumbre y el temor de sus padres.

68. Mientras huyen de los peligros del conflicto, las familias y los niños siguen estando expuestos a múltiples peligros físicos. Se ven amenazados por ataques repentinos, bombardeos, francotiradores y minas terrestres y a menudo deben caminar muchos días con cantidades limitadas de agua y alimentos. En esas circunstancias, los niños que están gravemente desnutridos son susceptibles de contraer enfermedades y son los primeros en morir. Las niñas que huyen son aún más vulnerables que lo habitual a abusos sexuales. Los niños que se ven obligados a huir por su cuenta para asegurar su propia supervivencia también se encuentran en situaciones de riesgo considerable. Muchos abandonan los hogares para evitar el reclutamiento forzado, aunque después descubren que a pesar de haber huido todavía están en peligro de que los recluten, especialmente si no tienen documentos y no viajan con su familia.

2. Niños no acompañados

69. Los niños no acompañados son los que están separados del padre y de la madre y no reciben cuidados de otro adulto que, ya sea por ley o por costumbre, se haya responsabilizado de ellos16. Los niños a menudo quedan separados de sus padres en el caos del conflicto de la huida y del desplazamiento. Los padres u otras personas encargadas de cuidarlos son la fuente principal de la seguridad emocional y física de los niños, de modo que la separación de la familia puede tener consecuencias sociales y psicológicas devastadoras. Los niños no acompañados son especialmente vulnerables y corren el riesgo de abandono, violencia, reclutamiento forzoso, abusos sexuales y de otra índole. Un objetivo esencial de los programas de socorro debe ser dar asistencia a las familias para impedir las separaciones.

70. La primera prioridad de los programas es determinar cuáles son los niños que no están acompañados y asegurar su supervivencia y protección. Las prioridades siguientes son: la documentación, la investigación de su filiación y, siempre que sea posible, la reunión de las familias. La mayoría de los niños no acompañados no son huérfanos y aunque tanto el padre como la madre hayan muerto, suelen tener parientes que, obligados por la costumbre y la tradición, están dispuestos a cuidarlos y son capaces de hacerlo. En todos los casos, es esencial que los hermanos sigan estando juntos. En la región de los Grandes Lagos de África en 1994 el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades Nacionales, el ACNUR, el UNICEF, el Save the Children Fund y otras organizaciones no gubernamentales establecieron un amplio programa de investigación de la filiación. Más de 100.000 niños fueron registrados como no acompañados, tanto dentro como fuera de sus países de origen. Según la ACNUR, en mayo de 1996, más de 33.000 de esos niños se habían reunido con sus familias. Este resultado positivo se debió principalmente a que las actividades de identificación e investigación de la afiliación se aplicaran desde el principio de la emergencia y los organismos se habían comprometido a cooperar. Se utilizaron muchos métodos tradicionales y no tradicionales de investigación de la afiliación, incluidos programas de investigación de la afiliación mediante fotografías.

71. Mientras se buscan las familias, se han de establecer procedimientos para impedir una nueva separación y proporcionar a cada niño no acompañado otras fuentes de cuidados continuos. El medio más apropiado de dar otros cuidados es la familia extensa, pero cuando ello no resulta posible dichos cuidados pueden proceder de vecinos, amigos u otros reemplazantes de la familia. Sin embargo, esos arreglos deben estar cuidadosamente supervisados. Muchas familias de guarda cuidan a los niños muy bien, pero si la situación económica y social se ha deteriorado a consecuencia de la guerra, los niños corren el riesgo de que los exploten. Por consiguiente, la situación del niño en un hogar de guarda siempre debe ser estrechamente vigilada mediante un sistema basado en la comunidad. Las iniciativas de este tipo en la región de los Grandes Lagos han dado muy buenos resultados. Gracias a esos programas, se han cerrado algunos centros de niños no acompañados y algunos niños han vuelto a la comunidad de refugiados, mediante una combinación de mediación de la familia y proyectos para apoyar a las familias vulnerables para que puedan mantener a los niños.

72. Los centros para niños no acompañados, como orfanatos u otras instituciones, no pueden atender plenamente las necesidades emocionales y de desarrollo de los niños. Además, siempre se corre el riesgo de que los centros temporales se conviertan en permanentes. La creación de centros puede generar en sí misma números más elevados de niños no acompañados. Durante su visita a la región de los Grandes Lagos, a la experta le preocupó profundamente que, a consecuencia de la atención que recibían de los medios de difusión, se habían creado muchos centros para aprovechar la asistencia humanitaria. Dichos centros pueden resultar atractivos a los padres que tienen dificultad para alimentar a su familia y que tal vez piensen que es mejor dejar a los niños en lugares en que recibirán alimentos y atención médica. Esas circunstancias destacan la necesidad de impedir la separación de la familia, para lo cual será necesario asegurar que las familias vulnerables reciben el apoyo necesario para atender a sus hijos.

73. En respuesta a los numerosos problemas de protección y cuidado a que hacen frente los niños no acompañados, el UNICEF y la ACNUR, en consulta con el CICR, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades Nacionales y algunas organizaciones no gubernamentales especializadas han elaborado conjuntamente un equipo de emergencia para facilitar la coordinación y aumentar la calidad de la respuesta a las necesidades de los niños no acompañados. Los elementos incluidos en dicho equipo, como formularios de registro y cámaras polaroid, proceden de experiencias obtenidas en emergencias anteriores. El equipo también viene acompañado de directrices sobre la protección y el cuidado de los niños no acompañados y es esencial que dichas directrices se difundan ampliamente y que sean aplicadas por los trabajadores de ayuda de socorro.

74. En lo más álgido del conflicto, la investigación de la afiliación es particularmente difícil. Justamente por eso, la adopción de los niños no acompañados no es una opción viable. La adopción rompe los vínculos familiares permanentemente y no es una opción, a menos que se hayan agotado todos los esfuerzos por encontrar a la familia de esos niños. Este principio está salvaguardado por una recomendación aprobada en la Convención sobre la protección de la infancia y la cooperación en materia de adopción internacional firmada en La Haya el 29 de mayo de 199417.

3. Evacuación

75. Los padres que viven en zonas de conflicto armado pueden estar tan preocupados por la seguridad de sus hijos que deciden evacuarlos y enviárselos a amigos o parientes o incorporarlos a programas en gran escala. Para los padres, en ese momento la evacuación puede parecer la mejor solución, pero con frecuencia ese no es el caso. Por ejemplo, en Bosnia y Herzegovina, las evacuaciones a menudo se organizaban precipitadamente con poca documentación. La evacuación también plantea un riesgo a largo plazo para los niños, incluido el trauma de la separación de su familia y el aumento del peligro de la trata ilegal de niños o de adopciones ilegales. En su visita a Bosnia y Herzegovina, a la experta le preocupó saber que algunas evacuaciones habían sido organizadas por grupos que tenían la intención de explotar los mercados de adopción. En el caso de las evacuaciones médicas, a menudo se plantean dificultades cuando la familia de guarda, que piensa que el niño tendrá mejores oportunidades en el país de asilo, no permite que el niño que está cuidando vuelva a la familia original.

76. Como se destaca en la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyos artículos 9 y 10 sobre la unidad de la familia son particularmente importantes, todas esas decisiones se deben basar en el interés superior del niño, cuyas opiniones se han de tener en cuenta. Si la evacuación es esencial, toda la familia se debería trasladar junta y, si eso no fuera posible, los niños deberían por lo menos trasladarse con las personas que los cuidan y con sus hermanos. También habría que procurar que cualquier evacuación esté adecuadamente documentada y que se dispongan los arreglos necesarios para la recepción y el cuidado eficaces de los niños y para mantener contacto con otros familiares así como para lograr la reunificación lo antes posible. Las directrices sobre estos criterios cuentan con el apoyo de la ACNUR, el UNICEF, el CICR y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades Nacionales. Las evacuaciones a veces son esenciales, conclusión ésta a la que llegaron los organismos internacionales de la región de los Grandes Lagos cuando se eligió a los orfanatos como objetivo de la depuración étnica. En 1992, la ACNUR y el UNICEF publicaron Considerations and Guidelines on Evacuation of Children from Conflict Areas. Esas directrices se deberían difundir ampliamente.

4. Los niños en campamentos

77. Lo ideal sería que los campamentos de refugiados o de personas internamente desplazadas fueran lugares seguros que ofrecieran protección y asistencia. Sin embargo, las poblaciones desplazadas son sociedades complejas que a menudo reproducen antiguas divisiones y luchas de poder. Al mismo tiempo, sus sistemas tradicionales de protección social tropiezan con limitaciones o se desintegran totalmente y suelen haber altos niveles de violencia, uso indebido de alcohol y de sustancias químicas, peleas familiares y agresiones sexuales. Las mujeres y las adolescentes son particularmente vulnerables y aun los niños más jóvenes pueden quedar afectados si están presentes cuando atacan a su madre o a su hermana. En las directrices de la ACNUR sobre la violencia sexual se esbozan medidas prácticas de protección como una iluminación apropiada, arreglos de letrinas y la organización de las personas en grupos para realizar tareas como recoger leña18. Estas y las directrices de la ACNUR sobre la protección y el cuidado de los niños refugiados deberían aplicarse a todos los niños y las mujeres internamente desplazados.

78. Un aspecto importante del socorro que afecta particularmente a las mujeres y a los niños es la distribución de recursos como los alimentos, el agua, la leña y las láminas de plástico. El control de esos recursos representa poder. Los hombres generalmente están a cargo de la distribución y a menudo abusan de ese poder y exigen sobornos o atenciones sexuales. Esa situación pone a las mujeres en situación de riesgo, especialmente si son jefes de familia. Como se recomienda en las directrices de la ACNUR sobre la protección de las mujeres refugiadas, la ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) deberían ocupar un puesto de vanguardia y asegurar que las mujeres son el punto inicial del control de los sistemas de distribución y que se establecen sistemas de apoyo apropiados para los hogares encabezados por mujeres.

79. En los primeros días y semanas de un desplazamiento de personas en masa generalmente se observan altas tasas de mortalidad infantil. Entre los niños desplazados, el sarampión, las enfermedades diarreicas, las infecciones agudas de las vías respiratorias, el paludismo y la malnutrición causan entre el 60% y el 80% de las muertes, según se informa. Los factores que contribuyen a una alta tasa de mortalidad son el hacinamiento y la falta de alimentos y de agua potable, junto con un saneamiento deficiente y la falta de vivienda. Las mujeres embarazadas y lactantes exigen particular atención, lo mismo que los niños desplazados que tienen discapacidades. Los niños que han participado en conflictos armados probablemente tienen heridas que exigen atención médica especial. En esas circunstancias, sólo un enfoque multisectorial para cuestiones de salud y nutrición puede proteger a los niños pequeños.

80. El ambiente de los campamentos generalmente está sumamente militarizado. En algunos casos, los niños son transportados, ya sea por la fuerza o por medios fraudulentos, de los campamentos a un tercer país para recibir "educación política" o entrenamiento militar. En varios casos, los gobiernos de asilo han contratado a niños refugiados para el servicio militar19.

5. La situación de los niños internamente desplazados

81. Los niños que están desplazados pero permanecen en sus propios países hacen frente a circunstancias peligrosas. A menudo están en una situación peor que la de los refugiados, ya que tal vez carecen de acceso a la protección y asistencia. En numerosas situaciones las familias y las comunidades quedan crónicamente desplazadas debido a conflictos armados constantes y localizados. Los estudios han demostrado que la tasa de mortalidad de las personas internamente desplazadas ha sido hasta un 60% superior a la tasa de mortalidad de las personas del mismo país que no han sido desplazadas20. Aun cuando las familias internamente desplazadas se alojan con parientes o amigos, pueden no estar seguras, y con el tiempo tropiezan con el resentimiento de esos anfitriones, que tienen que compartir sus limitados recursos con ellos.

82. Otro problema agudo que se les plantea a los niños internamente desplazados es el acceso a los servicios de salud y enseñanza. En contravención del derecho humanitario, las personas internamente desplazadas suelen no tener acceso a la asistencia humanitaria. El hecho de haber huido a menudo los pone fuera del alcance de los programas vigentes del gobierno o de las organizaciones no gubernamentales. Aunque las escuelas existan, los niños tal vez no se puedan matricular, porque carecen de la documentación necesaria o porque no se consideran residentes de la zona o no pueden pagar la matrícula. El sentimiento de exclusión, así como la lucha por la supervivencia y la protección, pueden llevar a los niños a incorporarse a las filas de partes en el conflicto o a convertirse en niños de la calle.

83. Si bien algunas organizaciones como la ACNUR, el CICR, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades Nacionales y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) tienen mandatos concretos con respecto a las personas internamente desplazadas, en la actualidad no hay una responsabilidad institucional clara con respecto a sus necesidades de protección y asistencia. Las organizaciones cuyos mandatos son proteger y cuidar a los niños afectados por los conflictos armados, como el UNICEF, la ACNUR y el PMA, no velan constantemente por la protección y el cuidado de los niños internamente desplazados. La experta apoya la recomendación del Representante del Secretario General sobre las personas internamente desplazadas de que se cree un marco jurídico apropiado y se dispongan los arreglos institucionales necesarios para establecer claramente las responsabilidades de asistencia y protección. El marco jurídico se debería basar en el informe del Representante sobre la recopilación y el análisis de normas jurídicas aplicables a las personas internamente desplazadas (E/CN.4/1996/52/Add.2).

6. Asilo y el derecho a la identidad y la nacionalidad

84. Los niños refugiados corren el riesgo de ser apátridas, ya que pueden tener dificultad en establecer su identidad y nacionalidad. Como se dispone en el artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño, el niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento. En el caso de los niños refugiados, sólo el país de asilo está en condiciones de inscribir al niño. Es particularmente importante que un niño refugiado, especialmente si no está acompañado, reciba documentación clara sobre la identidad de sus padres y el lugar de su nacimiento.

85. Las familias que llegan a la frontera todavía están muy expuestas, y las jóvenes y las mujeres que han quedado separadas de su familia son particularmente vulnerables a la explotación y el abuso de los guardias fronterizos y otras personas. Aun los que logran cruzar la frontera no tienen garantía de asilo. La Convención de 1951 y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967 tal vez no se aplique plenamente a las personas que huyen de conflictos armados. En los casos de éxodos en masa de países como el Afganistán y Viet Nam, muchos gobiernos fueron suficientemente flexibles como para concederles refugio temporal. Sin embargo, desde el fin de la guerra fría muchos gobiernos han sido más reacios a conceder asilo y aun han procurado impedir a las personas que lo solicitan que lleguen a sus fronteras. Como mínimo, los gobiernos deberían conceder asilo temporal hasta que se llegara a una solución duradera.

86. Una consecuencia de las políticas actuales es que diversos solicitantes de asilo, incluidos los niños, quedan detenidos mientras estudian su caso. La solicitud de asilo no se puede considerar una contravención o un delito; sin embargo, en algunos casos las mujeres y los niños son encarcelados como criminales. Los países que determinan el estatuto de refugiado con carácter individual por ningún motivo deberían negar el acceso a niños no acompañados que solicitan asilo. En la declaración de la Sexta Consulta Regional sobre las repercusiones de los conflictos armados en los niños de Europa se subrayó que los niños no acompañados deberían tener acceso a los procedimientos de asilo independientemente de su edad. Se han de tener presentes las necesidades fundamentales de desarrollo de los niños y se han de encontrar soluciones a largo plazo lo antes posible. De conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño y las directrices de la ACNUR, los niños deberían participar plenamente en las decisiones sobre su futuro.

7. Regreso al hogar y soluciones duraderas

87. La solución a largo plazo del problema de los refugiados entraña bien la repatriación voluntaria, bien la integración en el lugar en que se hallen, o bien el reasentamiento en nuevas comunidades nacionales. Cualquiera que sea la solución elegida, los procedimientos han de ser expeditivos y ha de servirse con ellos el interés superior del niño. Los principios relativos a la repatriación voluntaria y a la reintegración deben aplicarse también al retorno de las personas internamente desplazadas. Esos principios consisten en asegurar condiciones de seguridad y dignidad, así como protección nacional.

88. La reintegración de las familias y los niños refugiados o internamente desplazados que regresan a sus comunidades de origen, puede ser muy difícil. En los países trastornados por muchos años de conflicto, se produce a menudo tirantez entre los que regresan y los residentes. En el caso particular de los niños, una de las medidas más importantes es garantizar la educación y dar oportunidades de restablecer la vida familiar y los medios de ganarse el sustento.

89. Otra dificultad importante es que las mujeres cabeza de familia pueden encontrarse a su regreso con la pérdida de los derechos de propiedad y de custodia de sus hijos. La pérdida de los derechos de propiedad puede afectar también a los hogares encabezados por un menor. Suele tratarse en estos casos de "unidades familiares" formadas por niños pequeños, hijos de miembros de familias extensas, e incluso niños sin familia, cuya cabeza es un menor, normalmente una adolescente. En septiembre de 1995, el UNICEF y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de Rwanda pudieron determinar la existencia de 1.939 niños que vivían en hogares encabezados por un menor. La necesidad de protección jurídica y social que tienen estos niños es especialmente acuciante; la falta de derechos sobre las tierras, la propiedad o la herencia vienen a añadirse a su falta de estabilidad. Los hogares encabezados por niños son especialmente vulnerables al trabajo explotador y la prostitución. Al elaborar respuestas adecuadas de políticas y programas, se han planteado dilemas, especialmente por lo que se refiere a la viabilidad de los arreglos en hogares de guarda. El principio de unidad familiar, incluso donde faltan los padres, según se consigna en la Convención sobre los Derechos del Niño, debe ser la base de cualquier tipo de apoyo que se preste a esos niños.

8. Recomendaciones específicas sobre los niños refugiados y las personas internamente desplazadas

90. La experta presenta las siguientes recomendaciones sobre los niños refugiados y las personas internamente desplazadas:

a) Como acción prioritaria en cualquier situación de emergencia, deben adoptarse procedimientos que aseguren la supervivencia y protección de los niños que están solos. Ya desde el principio de los programas de asistencia deben establecerse programas de búsqueda de la familia;

b) Los niños solos, siempre que sea posible, quedarán al cuidado de su familia extensa y de su comunidad, en lugar de quedar recluidos en instituciones. Es de primera importancia que los donantes apoyen este principio. La inmensa mayoría de los niños solos tienen algún pariente en alguna parte. En consecuencia, no debe permitirse ninguna adopción hasta que no se haya hecho una búsqueda exhaustiva para hallar a la familia, inclusive en la fase posterior al conflicto;

c) En todos los programas de asistencia que se realizan en campamentos de refugiados y desplazados debe darse prioridad a las medidas prácticas de protección para evitar la violencia sexual, la discriminación en la entrega de material de socorro y el reclutamiento de los niños en las fuerzas armadas. En la elaboración, aplicación y vigilancia de estas medidas deben participar plenamente las mujeres y los jóvenes y se deben incluir actividades de promoción y servicios sociales destinados a evitar los abusos y las violaciones de los derechos del niño;

d) El Comité Permanente entre Organismos y su Grupo de Tareas sobre personas desplazadas dentro de sus países deben evaluar la medida en que se presta asistencia y protección a los niños internamente desplazados y desarrollar los marcos institucionales adecuados para satisfacer sus necesidades. En cooperación con el Departamento de Asuntos Humanitarios, bajo la autoridad del coordinador de la asistencia humanitaria y en consulta con otros organismos importantes de asistencia humanitaria, en cada situación de emergencia debe asignarse a un organismo rector determinado la responsabilidad general de la protección y asistencia de las personas internamente desplazadas. En colaboración con el organismo de asistencia, el UNICEF debe hacer las veces de guía en la protección y asistencia de los niños desplazados;

e) La Asamblea General, la Comisión de Derechos Humanos y las organizaciones regionales deben apoyar la labor del representante del Secretario General sobre la cuestión de los desplazados internos para elaborar un marco jurídico adecuado que permita aumentar la protección de los desplazados internos y destacar todo aquello que sea de interés específico para los niños;

f) Los organismos intergubernamentales, el ACNUR, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y otras organizaciones deben apoyar a los gobiernos a crear un firme marco legislativo con el que se pueda hacer frente a cualquier discriminación contra la mujer, la niña o los hogares encabezados por menores, especialmente en lo que atañe a los derechos de custodia, herencia y propiedad;

g) La experta insta al UNICEF, al ACNUR, a la FAO y a la OIT a prestar atención urgente a la situación de las familias encabezadas por menores y a desarrollar directrices de políticas y programas con el fin de garantizar su protección y cuidado.

C. Explotación sexual y violencia basada en el género

1. La violencia basada en el género como arma de guerra

91. En los conflictos armados la violación pesa como una amenaza permanente sobre la mujer y la niña, y lo mismo se puede decir de otras formas de violencia basadas en el género, como la prostitución, la humillación y mutilación sexuales, la trata de mujeres y la violencia doméstica. Mientras que abusos tales como el asesinato y la tortura han sido denunciados hace mucho tiempo como crímenes de guerra, a la violación se le ha quitado importancia, como si se tratara de un efecto secundario pero inevitable de la guerra. Los actos de violencia basada en el género, especialmente la violación, cometidos en el curso de los conflictos armados, constituyen una transgresión del derecho humanitario internacional. Cuando se producen en gran escala o como parte de una política organizada, este nuevo aspecto hace que esos actos se reconozcan como crimen contra la humanidad como ya ocurrió en la última Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. No obstante, los intentos recientes de que se persiga la violación como crimen de guerra, han puesto de relieve las dificultades que entraña la aplicación del derecho internacional de derechos humanos y del derecho humanitario.

92. En situaciones de conflicto, pueden ser víctimas de la violencia las mujeres de cualquier edad, pero las adolescentes están especialmente en peligro por una serie de motivos, como pueden ser su tamaño y su vulnerabilidad. Esa vulnerabilidad es todavía mayor en algunas localidades, donde se considera menos probable que estén contagiadas de enfermedades de transmisión sexual y del virus del VIH/SIDA. Características tales como la etnia, la clase social, la religión, o la nacionalidad pueden ser factores determinantes de qué mujeres o niñas van a ser objeto de violencia. Las mujeres y las niñas corren peligros en cualquier situación, ya sea en el hogar, en la huida o en los campamentos a los que se hayan acogido para hallar seguridad. Entre los niños afectados por la violencia basada en el género hay que incluir también a aquéllos que han sido testigos de la violación de un miembro de la familia o los sometidos al ostracismo por haber sido la madre objeto de violencia sexual.

93. La mayoría de los menores víctimas de violencia y abuso sexual son niñas, pero también los niños se ven afectados y el número de casos de muchachos violados u obligados a prostituirse que se tiene noticia es menor que el de los que realmente se producen. En Bosnia y Herzegovina se ha obligado a padres e hijos a perpetrarse mutuamente atrocidades sexuales. En algunos casos, los muchachos, traumatizados por la violencia, han cometido a su vez actos de violencia sexual contra las muchachas.

94. La violación no es un elemento accesorio del conflicto. Puede producirse al azar y de manera incontrolada, debido al derrumbamiento general de las barreras sociales y a las libertades dadas a soldados y milicias. No obstante, mucho más a menudo, sirve, lo mismo que cualquier otra forma de tortura, como arma táctica de guerra para humillar y debilitar la moral del que se percibe como enemigo. En los conflictos armados se recurre a la violación para aterrorizar a la población y para obligar a huir a los civiles.

95. A menudo, la violencia basada en el género se ejerce para conseguir la limpieza étnica mediante la fecundación deliberada. El Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos en el territorio de la ex Yugoslavia concluyó que esto era lo que sucedía en Bosnia y Herzegovina y en Croacia21. Los miles de mujeres coreanas obligadas a ejercer de esclavas sexuales en la segunda guerra mundial son otro ejemplo de la violación como arma de guerra22

2. Los niños como víctimas de la prostitución y la explotación sexual

96. La pobreza, el hambre y la desesperación puede obligar a prostituirse a mujeres y niñas haciéndolas ofrecer servicios sexuales a cambio de alimentos o vivienda, de salvoconductos a través de la zona de guerra o de documentación u otros beneficios para sí mismas y su familia. En los lugares de conflicto ha habido trata de niños que trabajaron en burdeles en otros países, y fueron transportados, por ejemplo, de Camboya a Tailandia, o de Georgia a Turquía. En los campamentos de refugiados del Zaire, la experta escuchó numerosos informes sobre muchachas a las que la familia las había obligado a ejercer la prostitución. De igual manera, se ha obligado a algunos padres de las comunidades internamente desplazadas de Guatemala a prostituir a sus hijos. Otras muchachas han hecho otro tanto en la esperanza de conseguir una mayor protección. En Colombia, por ejemplo, se ha informado de niñas de hasta 12 años que se han entregado a las fuerzas paramilitares para defender a su familia de otros grupos.

97. Con el tiempo, las diversas formas de violencia basadas en el género y experimentadas durante el conflicto armado se institucionalizan, ya que muchas de las condiciones que suscitaron la violencia en primer lugar no han cambiado. Las jóvenes que se han convertido en víctimas de la prostitución al servicio de los ejércitos, por ejemplo, pueden no tener otra alternativa que continuar en esa actividad una vez acabado el conflicto. En Phnom Penh, sigue aumentando el número de niños víctimas de la prostitución y se estima que cada mes, por causas económicas se venden 100 niños para ejercer la prostitución.

98. Los niños pueden llegar también a ser víctimas de la prostitución tras la llegada de las fuerzas de mantenimiento de la paz. En Mozambique, tras la firma del tratado de paz en 1992, los soldados de la Operación de las Naciones Unidas en Mozambique (ONUMOZ) utilizaron a jóvenes de entre 12 y 18 años para ejercer la prostitución. Una comisión de investigaciones confirmó estas imputaciones y ulteriormente, licenció a los soldados implicados en el caso23. En seis de los 12 estudios de países llevados a cabo sobre la explotación sexual de menores en situaciones de conflicto armado elaborado para el presente informe, se ha relacionado la llegada de las fuerzas de mantenimiento de la paz con un rápido incremento de la prostitución infantil.

99. La explotación sexual afecta de manera devastadora al desarrollo físico y emocional. El trato sexual no deseado y carente de seguridad puede causar enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA, lo que no sólo afecta la salud de manera inmediata, sino también la salud sexual y reproductiva y la mortalidad futuras. En Camboya, según estudios elaborados para el presente informe, se estima que entre el 60% y el 70% de los menores víctimas de la prostitución son portadores del VIH. No obstante, las adolescentes pueden padeciendo en silencio tras el trauma de la explotación sexual; a menudo temen la represalia de quienes las atacaron o el rechazo de la familia, sin entrar ya en la mera humillación personal y en la angustia que hace que tantas de ellas se recluyan tras una barrera de dolor y rechazo. La OMS ha descubierto que el riesgo de suicidio entre las víctimas de violación es elevado.

100. Cuando el embarazo es forzado, la determinación de si se llevará a término o no depende de muchas circunstancias locales, entre ellas el acceso al aborto y su seguridad, los sistemas de apoyo comunitario y los usos religiosos o culturales. En Rwanda, a la experta le llegaron informes contradictorios sobre el número de embarazos interrumpidos o llevados a término, así como sobre los que terminaron en abandono y en adopción.

101. Todas las mujeres y jóvenes que dan a luz en situaciones de conflicto han de enfrentarse a las consecuencias económicas y psicosociales inesperadas que entraña criar a un hijo sin sistemas de apoyo adecuados. El deterioro de la infraestructura de salud pública reduce el acceso a los servicios de salud reproductiva, tales como la planificación de la familia, el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual y complicaciones ginecológicas, y los cuidados prenatales y posnatales.

102. Las complicaciones en el embarazo y el parto son especialmente probables en el caso de las menores que tienen hijos. Debido a su inmadurez física, muchas adolescentes padecen infecciones causadas por abortos inseguros o incompletos. Las víctimas de violaciones repetidas y las jóvenes que dan a luz sin parteras capacitadas o en condiciones carentes de higiene corren un riesgo mayor de padecer inflamaciones de la pelvis de carácter crónico o daños musculares que pueden causar incontinencia. Sin una atención médica sensible, oportuna y adecuada, muchas de las víctimas mueren. A algunas, la humillación y el bochorno las lleva a suicidarse.

3. Poner fin a la impunidad

103. El hecho de que no se denuncien ni se enjuicien las violaciones cometidas en época de guerra se debe en parte a su tipificación errónea como un atentado al honor o una agresión personal y no como un crimen contra la integridad física de la víctima. El Tribunal Internacional establecido para someter a juicio los crímenes de guerra cometidos en la ex Yugoslavia ha acusado concretamente a ocho personas de violación y agresión sexual, pese que se estima que hubo hasta 20,000 víctimas. Este resultado limitado pone de relieve la dificultad que hay en aplicar el derecho internacional relativo a los derechos humanos y el derecho humanitario internacional a las violaciones, dificultad que se ve reflejada en la codificación e interpretación que se hace en el derecho nacional e incluso internacional.

104. Se debe poner fin a la práctica generalizada de la violación como instrumento en un conflicto armado y como medio de depuración étnica y se debe someter a juicio a sus autores. En el derecho nacional e internacional se debe codificar la violación como crimen contra la integridad física de la persona, los gobiernos nacionales tendrían que considerar responsables de sus actos a quienes cometan violaciones en los conflictos internos y reformar sus leyes nacionales para tener en cuenta el carácter fundamental de esa agresión. Los embarazos no deseados resultantes de una fecundación forzada se deben reconocer como un perjuicio especialmente grave y se deben prever recursos apropiados.

105. Es preciso revisar y fortalecer los procedimientos y mecanismos generales destinados a investigar, comunicar, enjuiciar y corregir las violaciones basadas en el género para garantizar la protección de las víctimas que informan sobre violaciones. Resulta alentador que algunas organizaciones estén comenzando a incluir personal capacitado y calificado en las operaciones de vigilancia, investigación y verificación de los derechos humanos a nivel internacional a fin de que examinen de modo más sistemático las cuestiones relativas a la violencia por motivo de género.

106. Como se recomienda en la Plataforma de Acción de Beijing, se debe tratar de lograr un equilibrio entre los géneros al proponer o promover candidaturas para los órganos internacionales judiciales y todos los órganos pertinentes, incluidos los tribunales internacionales de las Naciones Unidas para la ex Yugoslavia y Rwanda, la Corte Internacional de Justicia y otros órganos que se ocupan del arreglo pacífico de controversias. Habría que capacitar al personal jurídico y médico de los programas, incluido el personal médico y de actividades de socorro, los fiscales, los jueces y demás funcionarios que se ocupan de crímenes como la violación, la fecundación forzada y otras formas de violencia basada en el género que ocurren en los conflictos armados, a fin de que integren una perspectiva de género en su labor.

4. Prevenir la violencia basada en el género

107. En la prevención de la violencia basada en el género debe desempeñar un papel el personal militar y, en particular, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Los oficiales de alto rango a menudo no se han dado por enterados de los crímenes de carácter sexual cometidos por quienes se hallan bajo su mando, pero se los debe considerar responsables de su propia conducta y de la de los hombres que supervisan. En los 12 estudios de casos relativos a la violencia basada en el género que se prepararon para el presente informe se determinó que los principales autores de los abusos y la explotación sexuales eran las fuerzas armadas de las partes en un conflicto, sean gubernamentales o de otros sectores. En el entrenamiento militar hay que hacer hincapié en la sensibilidad a las cuestiones de género, los derechos del niño y la conducta responsable respecto de las mujeres y los niños. Se debe enjuiciar y castigar a quienes cometan actos contra mujeres y niños.

108. Como medida preventiva también se deben construir en los campamentos viviendas, así como servicios de agua y saneamiento que estén debidamente diseñados para evitar que se puedan cometer agresiones basadas en el género contra las mujeres y los niños desplazados. En las situaciones de conflicto armado, la asistencia humanitaria siempre tendría que incluir programas psicosociales y de higiene de la procreación a nivel de la comunidad. Se debe dar más prioridad a la atención de las necesidades de los niños que han sido testigos o víctimas de actos de violencia basados en el género.

109. Las respuestas humanitarias han sido en general insuficientes. Sin embargo, el ACNUR ha publicado directrices sobre la prevención y la atención de los actos de violencia sexual cometidos contra refugiados y sobre la evaluación y atención de las víctimas de traumas y violencia. Estos documentos son importantes para garantizar que los trabajadores de las actividades de socorro estén preparados para responder a las necesidades especiales de las víctimas de actos de violencia sexual. En realidad, existen algunos programas eficaces, como el proyecto sobre la mujer víctima de la violencia en Kenya. El ACNUR inició ese proyecto a consecuencia del gran número de violaciones cometidas por bandidos y por personal local de seguridad en los campamentos de refugiados somalíes al noreste de Kenya. Durante una visita realizada a Bosnia y Herzegovina, la experta observó varios programas a nivel de la comunidad, como "Bosfam" y "Bospo", que prestan apoyo a las mujeres, incluidas las víctimas de actos de violencia sexual, para que puedan rehacer su vida a través de actividades de generación de ingresos en pequeña escala. Sin embargo, ha habido demasiado pocos programas de ese tipo. Para que sean eficaces, tendrían que prestar servicios amplios como asistencia económica y apoyo psicosocial, y no deberían definir abiertamente a las mujeres como víctimas. Para que esas actividades tengan éxito, la comunidad local debe participar en su elaboración y ejecución.

5. Recomendaciones concretas sobre la explotación sexual y la violencia basada en el género

110. La experta presenta las siguientes recomendaciones sobre la explotación sexual y la violencia basada en el género:

a) En todas las respuestas humanitarias a las situaciones de conflicto se deben destacar las necesidades especiales de las mujeres y las niñas en materia de higiene de la procreación, incluido el acceso a servicios de planificación de la familia, los embarazos resultantes de violaciones, la mutilación sexual, la maternidad precoz o la infección con enfermedades transmitidas sexualmente, incluido el VIH/SIDA. Son igualmente importantes las necesidades psicosociales de las madres que han sido víctimas de actos de violencia basados en el género y que necesitan ayuda para promover las condiciones necesarias para el sano desarrollo de sus hijos;

b) Se debe dar a todo el personal militar, incluido el personal de mantenimiento de la paz, como parte de su entrenamiento, instrucciones sobre sus responsabilidades respecto de las comunidades civiles y, en particular, respecto de las mujeres y los niños;

c) Se deben establecer sistemas claros y de fácil acceso para la denuncia de los casos de abuso sexual entre la población militar y civil;

d) Se debe definir claramente la tipificación de la violación como crimen de guerra, se debe enjuiciar a los responsables civiles y/o militares, y se los debe castigar como corresponda. Hay que prever recursos jurídicos y de rehabilitación apropiados para reflejar el carácter de ese crimen y los daños que ocasionan;

e) Los campamentos de refugiados y de personas desplazadas se deben diseñar de tal manera que se mejore la seguridad de las mujeres y las niñas. Además, las mujeres deben participar en todos los aspectos de la organización del campamento, pero especialmente en la organización de los sistemas de distribución y de seguridad. Se debe enviar sobre el terreno más personal femenino para que desempeñe funciones de protección y de asesoramiento;

f) En todo conflicto se deben establecer programas de apoyo para las víctimas de abusos sexuales y de actos de violencia basados en el género. Esos programas tienen que ofrecer asesoramiento confidencial sobre una amplia gama de cuestiones, incluidos los derechos de las víctimas. También deben incluir actividades educativas y formación profesional.

D. Minas terrestres y municiones sin detonar

111. La difusión de las armas ligeras de todo tipo ha causado sufrimientos indecibles a millones de niños atrapados en conflictos armados. Muchas de esas armas tienen un efecto devastador no sólo mientras dura el conflicto, sino también durante varios decenios más. Las minas terrestres y las municiones sin detonar constituyen probablemente el peligro más insidioso y persistente. Actualmente en 68 países, por lo menos, los niños se hallan expuestos a más de 110 millones de minas terrestres. A ello se añaden millones de municiones sin detonar, como bombas, proyectiles y granadas que no detonaron al hacer impacto. Al igual que las minas terrestres, las municiones sin detonar son armas que pueden considerarse de efectos indiscriminados y que pueden ser disparadas involuntariamente por cualquier transeúnte inocente y confiado24.

112. Las minas terrestres se han empleado en casi todos los conflictos desde la segunda guerra mundial y particularmente en los conflictos internos. Sólo en el Afganistán, Angola y Camboya hay en total por lo menos 28 millones de minas terrestres, así como un 85% de las víctimas de esas minas en el mundo. En Angola, donde se calcula que hay 10 millones de minas terrestres, 70.000 personas han sufrido amputaciones y, de ellas, 8.000 son niños. Los niños africanos viven en el continente donde hay más minas terrestres, a saber, 37 millones de minas en 19 países africanos por lo menos, pero todos los continentes se hallan afectados en cierta medida25.

1. La amenaza para los niños

113. Las minas terrestres y las municiones sin detonar constituyen un peligro particular para los niños, sobre todo porque éstos son por naturaleza curiosos y suelen recoger los objetos extraños que encuentran. Hay artefactos como las minas "mariposas" que la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas usó en forma muy generalizada en el Afganistán y que son de color verde brillante, con dos "alas". Si bien no fueron diseñados para que parecieran juguetes, esos artefactos ejercen una atracción fatal para los niños. Estos son también más vulnerables que los adultos al peligro de las minas terrestres porque no pueden reconocer o leer las advertencias. Incluso si saben que se trata de minas, los niños pequeños no pueden identificarlas tan bien como los adultos: una mina que se encuentra en la hierba y que un adulto puede ver claramente no es tan visible para un niño pequeño cuya perspectiva es distinta debido a su estatura mucho menor.

114. El riesgo que corren los niños se ve agravado porque las minas y las municiones sin detonar terminan formando parte de la vida cotidiana. Los niños suelen familiarizarse tanto con las minas que olvidan que se trata de armas mortíferas. En el norte del Iraq, hay niños que han usado minas como ruedas para camiones de juguete y en Camboya se ha visto a niños que jugaban a las bochas con minas antipersonal B40; algunos incluso empezaban a formar sus propias colecciones de minas terrestres26. Los peligros que representan las municiones sin detonar son muy similares y en muchos lugares hay un número mayor de esas armas. Durante la visita que realizó a Camboya, la experta observó que es cada vez más corriente que los civiles utilicen las minas y otros artefactos para actividades cotidianas como la pesca, la protección de bienes privados e incluso para resolver disputas domésticas. Esa familiaridad hace que olviden los peligros que representan esos artefactos.

115. Las víctimas de las minas y de las municiones sin detonar suelen ser más numerosas entre los sectores más pobres de la sociedad, ya que las personas se enfrentan a diario con peligros cuando cultivan sus tierras, llevan el ganado a pastorear o van a buscar leña. En muchas culturas, esas son justamente las tareas que realizan los niños. En Viet Nam, por ejemplo, los niños de corta edad son los que se encargan de cuidar al búfalo de la familia que a menudo pasen libremente por zonas minadas o en las que hay bombas y proyectiles sin detonar. Muchos niños pobres también recogen objetos en la basura. En 1995, en una aldea de Mozambique varios niños recogieron chatarra para venderla en el mercado local. Cuando la llevaron al mercado y la colocaron sobre una balanza, la chatarra explotó y mató a 11 niños27. Los niños soldados son particularmente vulnerables, ya que a menudo se los utiliza para explorar tierras que se sabe que están minadas. En Camboya, en una encuesta sobre las víctimas realizada en hospitales militares se comprobó que el 43% habían sido reclutados como soldados entre la edad de 10 y 16 años.

116. La explosión de una mina puede causar más daños a un niño que a un adulto. Las minas antipersonal no están hechas para matar, sino para mutilar, pero incluso la explosión más pequeña puede ser mortal para un niño. En Camboya, en promedio el 20% de los niños lesionados por minas o municiones sin detonar mueren a consecuencia de sus heridas28. Para los que sobreviven, los problemas médicos que crean las amputaciones suelen ser graves, ya que las extremidades de un niño en crecimiento crecen más rápido que el tejido circundante y, por ello, es preciso realizar varias amputaciones. Además, a medida que crecen, los niños necesitan nuevas prótesis. En el caso de los niños de corta edad, puede ser necesario colocarles una nueva prótesis cada seis meses. Todo el tratamiento médico y el apoyo psicosocial que se necesita para estas heridas hacen que el proceso sea sumamente costoso para las familias de las víctimas y para la sociedad en general. Cuando las víctimas son niñas, es aún menos probable que reciban atención médica especial y prótesis. La carga y los gastos que representan la rehabilitación deben tenerse en cuenta en los programas de recuperación y reintegración social.

117. Incluso cuando los niños mismos no son las víctimas, las minas terrestres y las municiones sin detonar pueden tener un efecto abrumador en su vida. Para las familias que apenas tienen medios suficientes para sobrevivir, estos incidentes a menudo significan la ruina financiera. Las encuestas realizadas en Camboya han revelado que el 61% de las familias que debían mantener a una víctima se habían endeudado debido al accidente. Además, cuando la víctima es uno de los padres, la pérdida de la capacidad para trabajar puede reducir sustancialmente la atención y la protección de que disponen los niños. En una encuesta realizada sobre el terreno en el Afganistán se informó de que el desempleo entre los hombres había aumentado del 6% al 52% como resultado de los accidentes causados por minas terrestres.

118. Esas armas también atentan contra la reconstrucción y el desarrollo del país. Cuando los caminos y los senderos están minados, no es posible repatriar en condiciones de seguridad a los refugiados y los niños desplazados y sus familias. En las tierras donde hay millones de minas terrestres y municiones sin detonar no se pueden plantar cultivos productivos y la amenaza que representan las minas inhibe la circulación de los bienes y servicios.

2. Remoción de minas, información sobre el peligron de las minas y rehabilitación

119. Para proteger a los niños y a otros civiles de las minas terrestres y las municiones sin detonar es preciso adelantar rápidamente en cuatro aspectos: prohibición de las minas terrestres; remoción de las minas para eliminar el problema con el tiempo; programas de información sobre el peligro de las minas para evitar que los niños resulten heridos; y programas de rehabilitación para contribuir a la recuperación de los niños. El Departamento de Asuntos Humanitarios de la Secretaría ha presentado el concepto relativamente nuevo de la remoción de minas con fines humanitarios. Las Naciones Unidas consideran que una zona reúne condiciones de seguridad cuando se ha eliminado el 99,9% de las minas terrestres. La remoción de las minas terrestres es un proceso largo y costoso: se tarda 100 veces más en remover una mina que en colocarla y puede llegar a costar 1.000 dólares remover una mina cuyo costo de fabricación es de 3 dólares o menos. Los países más afectados por el problema de las zonas minadas forman parte en general de los más pobres del mundo, de modo que es poco probable que tengan los medios necesarios para financiar sus propios programas de remoción de minas. Sólo Kuwait ha podido dedicar los recursos necesarios a esa tarea.

120. Las Naciones Unidas están atendiendo el problema mediante el Fondo Fiduciario Voluntario para la Remoción de Minas. Hasta la fecha, los países han prometido contribuciones por valor de 22 millones de dólares en relación con la meta de 75 millones de dólares fijada por las Naciones Unidas, y hasta ahora se han recibido 19,5 millones de dólares29. El Departamento de Asuntos Humanitarios, en su calidad de coordinador de las actividades relativas a la remoción de minas en el sistema de las Naciones Unidas, está desarrollando el Fondo Fiduciario Voluntario y una capacidad de reserva para la remoción de minas como medios de respuesta rápida para desarrollar los programas nacionales. La protección contra las minas terrestres es una responsabilidad compartida a nivel internacional y las empresas y los países que se han beneficiado con la fabricación y venta de minas deberían hacerse cargo de los costos.

121. Se debe prestar mucho más atención al aumento de la capacidad nacional para hacer frente a las consecuencias de las minas terrestres y las municiones sin detonar. Con ese fin se necesita un apoyo financiero sostenible para los equipos de remoción de minas y los programas de rehabilitación médica. Es esencial establecer y apoyar mecanismos locales de coordinación, compartir abiertamente la información y formular comunicaciones sobre el peligro de las minas. Los equipos comerciales sólo suelen despejar los caminos principales y en general se atienen a las prioridades del gobierno central o de empresas como los aeropuertos y los transportistas comerciales. Con excesiva frecuencia, no se tienen en cuenta las necesidades de los niños y no se despejan las zonas que rodean las escuelas o los senderos rurales. La remoción de minas debe adaptarse a la experiencia y las prioridades locales. En la esfera de la rehabilitación médica, es esencial desarrollar la capacidad local de producción de prótesis. Con ello se pueden ofrecer oportunidades económicas a las víctimas y contribuir a su bienestar psicosocial.

122. Los programas de información sobre el peligro de las minas ayudan a la gente a reconocer las minas terrestres y las zonas que según se supone están minadas y les explican lo que tienen que hacer cuando se descubre una mina o cuando ocurre un incidente. Se han iniciado programas de este tipo en varios países, pero a menudo no tienen toda la eficacia necesaria para los niños, ya que pocas veces utilizan técnicas que son interactivas o que están adaptadas a las necesidades de distintos grupos de edades. Con frecuencia, los equipos encargados de dar la información llegan a la comunidad, presentan su información y después se van, enfoque que no tiene en cuenta los cambios que debe efectuar en su comportamiento una comunidad afectada para evitar que haya accidentes. Los programas recientes se han preparado más cuidadosamente, ya que no se limitan a contar a los participantes cuáles son los problemas sino que tratan de hacerlos participar en el proceso de aprendizaje. Por ejemplo, en un nuevo programa elaborado por Save the Children Fund US para Kabul (ciudad donde hay más de 1 millón de minas) se destaca la importancia de la participación de la población, los métodos de enseñanza de niño a niño, las presentaciones en múltiples medios de comunicación, la representación de roles, el uso de sobrevivientes como educadores y la creación de campos de juegos seguros.

3. Necesidad de una prohibición internacional

123. Debido a los graves efectos que han tenido las minas terrestres y los daños que continuarán causando durante muchos años, se ha iniciado una campaña internacional para prohibir su fabricación y utilización. En 1992, una coalición mundial de organizaciones no gubernamentales formó la Campaña internacional de prohibición de minas terrestres y, desde entonces, se ha adelantado considerablemente. El Secretario General ha abogado enérgicamente por que se ponga fin al flagelo que constituyen las minas terrestres y en la resolución 49/75 D, la Asamblea General pidió su eliminación. El UNICEF y el ACNUR han adoptado políticas estrictas que prohíben todo trato con las empresas o las subsidiarias de empresas que producen o venden minas antipersonal. Hasta ahora, unos 41 países han dicho que están a favor de que se prohíban las minas terrestres y algunos ya han tomado medidas concretas para prohibir el uso, la producción y el comercio de esas armas y han comenzado a destruir sus existencias. La experta insta a todos los Estados a que sigan el ejemplo de países como Bélgica y promulguen leyes nacionales amplias para prohibir las minas terrestres.

124. Muchos juristas estiman que las minas terrestres son de por sí un arma ilegal con arreglo al derecho internacional y que deben prohibirse porque son contrarias a dos principios básicos del derecho humanitario. En primer lugar, en virtud del principio de distinción sólo pueden atacarse objetivos militares. Las minas terrestres no distinguen entre los blancos militares y civiles. En segundo lugar, en virtud del principio del sufrimiento innecesario, incluso si un ataque está dirigido contra un objetivo militar legítimo ese ataque no es legal si puede causar daños o sufrimientos excesivos a civiles. Por lo tanto, la utilidad militar de un arma debe ser mayor que sus efectos sobre la sociedad civil y es evidente que la prolongada capacidad de destrucción de una mina terrestre es mayor que su utilidad inmediata. Estos principios se aplican a todos los Estados como parte del derecho internacional consuetudinario.

125. La utilización de minas terrestres está concretamente reglamentada por el Protocolo II de la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de Ciertas Armas Convencionales que Puedan Considerarse Excesivamente Nocivas o de Efectos Indiscriminados. Como consecuencia de la presión ejercida en todo el mundo por la Campaña internacional de prohibición de minas terrestres, se convocó una conferencia de revisión de la mencionada Convención, que tuvo lugar entre septiembre de 1995 y mayo de 1996. Si bien se adelantó ligeramente en la revisión del Protocolo II, esta protección jurídica dista mucho de ser suficiente para establecer la protección mínima que necesitan los niños y sus familias. La experta espera que la próxima conferencia, que se celebrará en 2001, se pondrá de acuerdo sobre una prohibición total, por lo menos de las minas antipersonal.

4. Recomendaciones concretas sobre las minas terrestres y las municiones sin detonar

126. La experta presenta las siguientes recomendaciones sobre las minas terrestres y las municiones sin detonar:

a) Los gobiernos deben promulgar de inmediato leyes nacionales amplias para prohibir la producción, la utilización, el comercio y el almacenamiento de minas terrestres. Los gobiernos deben prestar apoyo a la campaña en favor de una prohibición mundial, por lo menos de las minas antipersonal, en la próxima conferencia de revisión de la Convención sobre ciertas armas convencionales, que se celebrará en 2001. A fin de reducir los riesgos de las municiones sin detonar, la conferencia también tendrá que formular propuestas concretas sobre las repercusiones que tienen para los niños otras armas convencionales, como las bombas en racimo y las armas de pequeño calibre;

b) En los informes que presenten al Comité de los Derechos del Niño, los Estados Partes deberán, cuando corresponda, comunicar las medidas que hayan adoptado para promulgar leyes amplias. Además, han de informar sobre las medidas que estén adoptando en relación con la remoción de minas y los programas de información para niños sobre el peligro de las minas terrestres y a rehabilitar a los que han sido lesionados;

c) En todos los acuerdos de paz se debe incluir el requisito de la remoción de minas con fines humanitarios e incorporar estrategias para el desarrollo de la capacidad nacional en materia de remoción de minas;

d) Los gobiernos deben proporcionar recursos suficientes para apoyar la remoción de minas con fines humanitarios a largo plazo. Esa actividad tendrá que financiarse con asistencia bilateral y con asistencia internacional a través del Fondo Fiduciario Voluntario de las Naciones Unidas para la Remoción de Minas;

e) Se debe pedir especialmente a los países y las empresas que se han beneficiado con la venta de minas que aporten contribuciones a los fondos designados para la remoción de minas con fines humanitarios y los programas de información sobre el peligro de las minas. Hay que estudiar la posibilidad de adoptar medidas para reducir la proliferación y el comercio de minas terrestres, como los boicoteos de consumidores;

f) El Departamento de Asuntos Humanitarios, el UNICEF, la UNESCO y las organizaciones no gubernamentales interesadas deberían realizar un cursillo técnico de información sobre el peligro de las minas. Ese cursillo tendría el propósito de evaluar la experiencia adquirida, promover las mejores prácticas en los programas orientados hacia los niños en esa materia y mejorar la coordinación, la evaluación y la estimación.

E. Sanciones

127. El presente informe se centra en los conflictos armados, pero una cuestión estrechamente vinculada que también tiene graves repercusiones para los niños es la imposición de sanciones económicas. En los últimos años, las sanciones económicas se han considerado una alternativa menos costosa y no violenta a la guerra. En el suplemento de "Un programa de paz" (A/50/60), el Secretario General de las Naciones Unidas reconoció que las sanciones planteaban la cuestión ética de si el sufrimiento infligido a los grupos vulnerables del país al que se imponían era un medio legítimo de ejercer presión sobre los dirigentes políticos. Desde 1991, en virtud del Artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, la comunidad internacional, en forma colectiva, ha impuesto sanciones al Iraq, la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), la Jamahiriya Árabe Libia y Haití. Además, algunos países pueden aplicar sanciones bilaterales y lo han hecho. en esta época posterior a la guerra fría parece probable que las sanciones desempeñarán un papel cada vez más importante en la política internacional. Los gobiernos se sienten reacios a enviar tropas y destinar fondos a intervenciones militares internacionales y consideran que las sanciones son un recurso más seguro que puede aplicarse a un costo menor para el país que impone el embargo. Aunque tal vez no sea forzosamente así, las sanciones también se consideran menos mortíferas que las acciones militares para la población del país al que se aplican.

1. Exenciones por motivos humanitarios

128. Teóricamente, en la mayoría de los regímenes de sanciones se excluyen de los embargos generales los suministros humanitarios críticos. En la práctica, las sanciones han resultado hasta ahora instrumentos poco eficaces. Las exenciones de carácter humanitario pueden ser ambiguas y se interpretan en forma arbitraria e incongruente. A menudo causan una escasez de recursos; interrumpen la distribución de alimentos, productos farmacéuticos y suministros de saneamiento; y reducen la capacidad del sistema de salud pública para mantener la calidad de los alimentos, el agua, el aire y los medicamentos. Las demoras, la confusión y la denegación de solicitudes de importación de bienes humanitarios esenciales pueden causar una escasez de recursos. Aunque al parecer estos efectos afectan a toda la población por igual, inevitablemente tienen consecuencias más graves para los pobres. Las personas que tienen poder e influencia suelen tener maneras de adquirir lo que necesitan, mientras que la población en general lucha para sobrevivir con lo que queda. Los adultos pueden soportar largos períodos de dificultades y privaciones, pero los niños tienen mucho menos resistencia y es menos probable que sobrevivan si persiste la escasez. Ciertos estudios realizados en Cuba, Haití y el Iraq después de la imposición de sanciones mostraron en todos los casos un rápido aumento de la proporción de niños malnutridos. Por ejemplo, un estudio realizado después de 1991 en Haití indicó que el precio de los alimentos básicos se había quintuplicado y que la proporción de niños malnutridos había aumentado del 5% al 23%30.

129. Incluso cuando se permiten las exenciones, las condiciones que se fijan pueden resultar inaceptables para el gobierno que está en el poder. En efecto, los gobiernos y las autoridades contra las cuales se imponen las sanciones rara vez se ven afectados personalmente y pueden ser justamente los que menos tengan en cuenta la difícil situación de su pueblo. Desde 1990 el Iraq ha sido sometido al régimen más amplio de sanciones que jamás se haya impuesto. A fin de mitigar algunos de los efectos sobre la salud y la nutrición, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 706 (1991) para permitir la utilización de los fondos iraquíes congelados para la compra de alimentos y medicamentos, estipulando que esos suministros tenían que ser comprados y distribuidos bajo la supervisión de las Naciones Unidas. El Gobierno del Iraq consideró que esas condiciones eran inaceptables y sólo comenzó a examinarlas en 1995. Entre tanto, ha empeorado la situación de los niños. Durante los últimos cinco años, se estima que la mortalidad infantil se ha triplicado31. Los procedimientos sobre "alimentos por petróleo" contenidos en la resolución 986 (1995) del Consejo de Seguridad ofrecen una oportunidad de mitigar los efectos negativos de las sanciones para los niños iraquíes. Sin embargo, para aprovechar plenamente esa oportunidad, todas las divisas procedentes de las ventas de petróleo deben destinarse a fines humanitarios y civiles.

130. En interés de los niños, la comunidad internacional debería dejar de imponer sanciones económicas amplias que no contengan exenciones obligatorias y aplicables por motivos humanitarios y mecanismos convenidos para vigilar los efectos de las sanciones para los niños y otros grupos vulnerables. Todas las medidas que se adopten deben apuntar concretamente a la vulnerabilidad de los dirigentes políticos o militares cuyo comportamiento desea modificar la comunidad internacional. Entre otras cosas, se podría imponer un embargo de armamentos, congelar todos los bienes de las empresas y los particulares del país en el extranjero, poner fin a determinados tipos de transacciones económicas, suspender todas las comunicaciones aéreas y de otro tipo, y aislar a los países del resto del mundo mediante boicoteos culturales, académicos y económicos.

2. Necesidad de evaluar y vigilar las repercusiones para los niños

131. Las sanciones deben medirse con arreglo a las normas de los derechos humanos universales, particularmente la Convención sobre los Derechos del Niño. La consideración primordial siempre ha de ser las posibles repercusiones para los seres humanos, lo cual debe influir en la imposición y la elección de las sanciones, la duración, las disposiciones jurídicas y el funcionamiento del régimen de sanciones. No se deben imponer sanciones sin evaluar por adelantado la estructura económica y social del país de que se trata y la capacidad de la comunidad internacional para mantener una vigilancia constante.

132. Los sistemas de vigilancia permiten evaluar las repercusiones del embargo para la salud y el bienestar. Como mínimo, se deben medir los cambios en el acceso a medicinas esenciales y suministros médicos (especialmente los artículos que sirven tanto para fines civiles como militares, como el cloro para la purificación del agua o los reactivos de laboratorio para los exámenes y análisis del estado de salud), la calidad y la cantidad del agua, el estado nutricional de los niños y la tasa de mortalidad infantil.

133. Cuando se imponen sanciones bien definidas, deben formularse directrices claras para las exenciones de carácter humanitario. Al mismo tiempo, a fin de ayudar a los grupos vulnerables, los organismos establecidos deben formular programas apropiados de asistencia humanitaria. Si se deniegan bienes humanitarios esenciales a la población, las Potencias que imponen las sanciones tienen que encargarse de asegurar nuevas fuentes de suministro. Cuando el Consejo de Seguridad impone sanciones, debe al mismo tiempo proporcionar recursos a órganos neutrales e independientes para que vigilen la situación de los grupos vulnerables. En caso de que empeore la situación de los niños, las Naciones Unidas deben encargarse de corregirla.

134. Como muchos de los efectos de las sanciones, particularmente las repercusiones para la salud, sólo serán evidentes al cabo de algunos años, no debe permitirse que ningún régimen de sanciones continúe indefinidamente. Cuando el Consejo de Seguridad impone sanciones, debe también definir claramente las circunstancias en que se tienen que levantar. Si las sanciones no producen los resultados deseados en un plazo previamente determinado, deben ser reemplazadas por otras medidas.

3. Recomendaciones específicas sobre las sanciones

135. La experta presenta las siguientes recomendaciones sobre las sanciones:

a) La comunidad internacional debe velar por que cada vez que se impongan sanciones se establezcan exenciones de carácter humanitario para los niños. La comunidad internacional tiene que establecer mecanismos eficaces de vigilancia y efectuar evaluaciones de las repercusiones para los niños. Además, deben elaborarse directrices claras para su aplicación;

b) Los programas de asistencia humanitaria de los organismos especializados de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales no deben hallarse sujetas a la aprobación del Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad;

c) Al planificar un régimen definido de sanciones, una de las principales preocupaciones debe ser la de reducir al mínimo su repercusión para los grupos vulnerables y, en particular, los niños. Las sanciones u otras medidas adoptadas por el Consejo de Seguridad deben apuntar concretamente a la vulnerabilidad de aquellos cuyo comportamiento desea modificar la comunidad internacional;

d) El Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad debe vigilar de cerca las repercusiones humanitarias de las sanciones y modificarlas de inmediato si se demuestra que causan sufrimientos indebidos a los niños.


F. Salud y nutrición

136. Los efectos que tienen los conflictos armados para el desarrollo del niño se acumulan y se afectan mutuamente. La etapa de desarrollo físico, psicosocial, cognoscitivo y moral que el niño haya alcanzado influye directamente en su capacidad para hacer frente a esas repercusiones. De conformidad con el artículo 39 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que obliga a los Estados Partes a promover la recuperación física y psicológica y la reintegración social de los niños víctimas de los conflictos armados, las siguientes tres subsecciones del informe están dedicadas a la salud y la nutrición, el bienestar psicosocial y la educación.

137. Cada año hay miles de niños que mueren como resultado directo de combates, heridas de arma blanca o de bala, bombas y minas terrestres, pero muchos más mueren de malnutrición y de enfermedades causadas o agravadas por los conflictos armados. La interrupción de los suministros alimentarios, la destrucción de los cultivos alimentarios y las infraestructuras agrícolas, la desintegración de las familias y las comunidades, el desplazamiento de las poblaciones, la destrucción de los servicios y programas de salud y los sistemas de agua y saneamiento imponen un alto costo a los niños. Muchos mueren como consecuencia directa de la reducción del consumo de alimentos que provoca una malnutrición aguda y grave, mientras que otros, debilitados por la malnutrición, ya no tienen ninguna resistencia ante las enfermedades e infecciones corrientes de la infancia.

138. Habida cuenta de su vulnerabilidad, no es sorprendente que, según se calcula, alrededor de 2 millones de niños han muerto como resultado de los conflictos armados durante el último decenio32. Solamente en Mozambique, entre 1981 y 1988, el conflicto armado provocó la muerte de 454.000 niños, mientras que en Somalia, con arreglo a la OMS, las tasas brutas de mortalidad aumentaron de 7 a 25 veces. Algunas de las tasas de mortalidad más altas se observan entre los niños de los campamentos de refugiados. Esas estadísticas están en total oposición con el propósito del artículo 6 de la Convención sobre los Derechos del Niño, en la cual se dice que los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño. El artículo 24 estipula que el niño tiene derecho al más alto nivel posible de atención sanitaria y médica.

139. Muchos de los conflictos armados ocurren actualmente en algunos de los países más pobres del mundo, donde los niños ya son vulnerables a la malnutrición y las enfermedades y la aparición de conflictos armados puede incrementar las tasas de mortalidad hasta 24 veces. Todos los niños están en situación de riesgo cuando estallan conflictos, pero los más vulnerables son los que tienen menos de 5 años y ya están malnutridos.

1. Enfermedades transmisibles

140. Desde 1990, las causas más corrientes de mortalidad entre los refugiados y los desplazados internos durante la etapa inicial de afluencia han sido las enfermedades diarreicas, las infecciones agudas de las vías respiratorias, el sarampión y otras enfermedades infecciosas. Incluso en tiempos de paz, éstas son las principales causas de mortalidad en la infancia ya que más de 7 millones de niños mueren cada año33. Los efectos se ven acentuados durante los conflictos, en particular porque la malnutrición suele estar más generalizada, con lo cual aumentan los riesgos de infección.

141. La diarrea es una de las enfermedades más corrientes. En Somalia, durante 1992, se informó de que del 23% al 50% de las defunciones en Baidoa, Afgoi y Berbera habían sido ocasionadas por la diarrea. El cólera también es una amenaza constante y, a raíz de los conflictos armados, se han producido brotes en los campamentos de refugiados en Bangladesh, Kenya, Malawi, Nepal, Somalia y el Zaire, entre otros. Las infecciones agudas de las vías respiratorias, entre ellas la neumonía, tienen efectos particularmente letales para los niños y, según la OMS, fueron la causa de muerte de una tercera parte de los niños en seis centros de refugiados en Goma (Zaire), en 1994. Se ha informado sobre epidemias de sarampión en ciertos conflictos o desplazamientos de población recientes en varios países de África: en el punto culminante del conflicto en Somalia, más de la mitad de las defunciones ocurridas en algunos lugares fueron causadas por el sarampión. La tuberculosis plantea nuevamente una amenaza grave para la salud en todo el mundo y sus efectos se ven acentuados por los conflictos armados y la desintegración de las comunidades. La OMS estima que la mitad de los refugiados del mundo probablemente estén afectados de tuberculosis, ya que las condiciones de hacinamiento en los campamentos de refugiados a menudo favorecen la propagación de las infecciones tuberculosas. El paludismo siempre ha sido una causa importante de morbilidad y mortalidad entre los refugiados en las zonas tropicales, particularmente entre las personas que proceden de zonas de transmisión marginal o que atraviesan las zonas endémicas o se asientan en ella. Como siempre, los niños son los más vulnerables a estos ataques colectivos contra la salud y el bienestar.

142. Las posibilidades de propagación de las enfermedades transmitidas sexualmente, incluido el VIH/SIDA, aumentan enormemente durante los conflictos. Los movimientos de población, las violaciones, la violencia sexual y la desaparición de los valores sociales establecidos son todos factores que contribuyen a que se tengan relaciones sexuales sin protección y con muchas personas distintas. El acceso más reducido a los servicios de higiene de la procreación, incluida la educación al respecto, incrementa la vulnerabilidad de los adolescentes, en particular. La interrupción de los servicios de salud y la existencia de servicios de transfusión de sangre que no están en condiciones de hacer análisis para detectar el VIH/SIDA, también promueven la transmisión de las enfermedades. Las organizaciones no gubernamentales y los organismos como la FAO y el UNICEF han observado que una de las consecuencias del VIH/SIDA en algunas partes de África es el aumento enorme del número de familias encabezadas por niños. Es probable que esta tendencia se mantenga. Es esencial que los organismos formulen estrategias claras para prestar asistencia a los niños en esas situaciones, sin que las familias se desintegren.

2. Higiene de la procreación

143. Cuando hay conflictos, la prestación de atención primaria de la salud junto con intervenciones destinadas a proporcionar agua potable, nutrición adecuada, vivienda y saneamiento, son las actividades prioritarias en los programas de salud. Sin embargo, la higiene de la procreación también es importante para el bienestar físico y psicosocial de los hombres y las mujeres, en particular las jóvenes. La higiene de la procreación de las mujeres embarazadas y de las madres está estrechamente vinculada a la salud de los recién nacidos y de los niños. La OMS recomienda que en todas las situaciones haya servicios de higiene de la procreación que tengan en cuenta las necesidades y exigencias de las mujeres, y que respeten plenamente sus orígenes religiosos y culturales. Los efectos de los conflictos armados - desintegración de la familia y la comunidad, cambio social acelerado, desaparición de los sistemas de apoyo, aumento de la violencia sexual y las violaciones, malnutrición, epidemias y servicios sanitarios inadecuados, incluida la atención prenatal y posnatal deficiente - hacen que sea indispensable dar alta prioridad al derecho a la atención en materia de higiene de la procreación. Los problemas causados por las complicaciones ocurridas durante el embarazo y el parto, y por las relaciones sexuales forzadas y riesgosas, pueden ser inmediatos como sucede en el caso de las enfermedades inflamatorias pelvianas crónicas. En el futuro, también pueden tener un efecto negativo en la higiene sexual y la higiene de la procreación de la mujer y en la salud de sus hijos, ya que pueden dar lugar a afecciones como la infecundidad, el SIDA pediátrico y la sífilis congénita.

144. Como se comprobó que en las situaciones de emergencia no se prestaba la debida atención a las cuestiones relativas a la higiene de la procreación, el ACNUR y el FNUAP prepararon un manual titulado UNHCR/UNFPA Inter-Agency Field Manual on Reproductive Health in Refugee Situations. Cuando se hace participar a las mujeres y adolescentes en la elaboración, ejecución y evaluación de los programas de higiene de la procreación, se contribuye a desarrollar la capacidad personal, se elaboran programas más pertinentes y se pueden aportar importantes contribuciones a la salud y el desarrollo de los jóvenes y las mujeres en los conflictos armados. En Sudáfrica, por ejemplo, el UNICEF informa de que los jóvenes han participado efectivamente en la elaboración, el ensayo y la ejecución de análisis del estado de salud de los jóvenes, y en Ghana, los educadores de proyectos de salud para los niños que viven o trabajan en la calle, han mejorado sus programas mediante la participación de los jóvenes en las evaluaciones34.

3. Discapacidades

145. Millones de niños mueren víctimas de los conflictos armados, pero tres veces más quedan gravemente heridos o permanentemente discapacitados por esos conflictos. Según la OMS, los conflictos armados y la violencia política son las principales causas de lesiones, heridas y discapacidad física y una causa primordial del estado en que se encuentran actualmente 4 millones de niños con discapacidades. Solamente en el Afganistán, unos 100.000 niños tienen discapacidades resultantes de las guerras, muchas de ellas causadas por minas terrestres. La falta de servicios básicos y la destrucción de los servicios de salud durante los conflictos armados hacen que los niños con discapacidades reciban poco apoyo. En los países en desarrollo sólo un 3% recibe una atención adecuada para la rehabilitación,y el suministro de prótesis es un aspecto al que es preciso prestar más atención y apoyo financiero. En Angola y Mozambique menos del 20% de los niños que las necesitaban recibieron prótesis de bajo costo; en Nicaragua y El Salvador asimismo sólo se pudo atender a un 20% de los niños. Esta falta de atención para la rehabilitación es contraria al artículo 23 de la Convención sobre los Derechos del Niño que estipula claramente las responsabilidades que tienen los Estados Partes para asegurar el acceso efectivo de los niños discapacitados a la educación, los servicios sanitarios y los servicios de rehabilitación.

4. Destrucción de los servicios de salud

146. En la mayoría de las guerras, y sobre todo en los conflictos internos, los servicios de salud son objeto de ataques, lo que constituye una violación directa de los Convenios de Ginebra de 1949. Por ejemplo, durante el conflicto armado que tuvo lugar en Nicaragua de 1982 a 1987, 106 de las 450 unidades sanitarias del país dejaron de funcionar debido a su destrucción completa o parcial, y otras 37 unidades sanitarias fueron cerradas debido a los ataques frecuentes de que eran objeto. Como las hostilidades eran intensas, se dedicó buena parte de los servicios de salud a la atención inmediata de las víctimas. Los hospitales dejaban muchas camas sin ocupar para poder recibir sin demora a los heridos y tuvieron que descuidar la atención normal de los pacientes o remitirlos a centros de salud. Incluso las instalaciones de salud que permanecen abiertas durante un conflicto ofrecen muy pocos servicios. En Mozambique entre 1982 y 1990, cerca del 70% de las unidades sanitarias fueron saqueadas o se vieron obligadas a cerrar, y el acceso a las restantes era difícil debido a los toques de queda.

147. Asimismo, cuando se centra la atención en las necesidades militares, los niños lesionados en el conflicto no suelen recibir un tratamiento o rehabilitación eficaces. Los efectos para la atención sanitaria en general pueden ser igualmente graves. Los servicios de salud tienen poco personal porque los trabajadores sanitarios se trasladan a otras zonas o se van del país. Por ejemplo, después del período del Khmer Rouge, sólo quedaron unos 30 médicos en Camboya. Las restricciones que se imponen a la circulación también obstaculizan la distribución de medicamentos y otros suministros médicos, y los servicios sanitarios de remisión, supervisión y apoyo logístico dejan de funcionar.

148. Para los niños, una de las repercusiones más peligrosa de esta desintegración de los servicios es la interrupción de los programas rurales de vacunación. Durante la lucha por la independencia en Bangladesh en 1971-1972, la mortalidad infantil aumentó en un 47%. La viruela, una enfermedad que prácticamente había desaparecido antes del conflicto, cobró 18.000 vidas. En 1973, en Uganda, la cobertura de la inmunización había alcanzado un nivel máximo sin precedentes del 73%. Después de la iniciación de las hostilidades en ese país, la cobertura se redujo constantemente hasta que, según fuentes de la OMS, en 1990, menos del 10% de los niños eran vacunados contra la tuberculosis (BCG) y menos del 5% contra la difteria, la pertusis y el tétanos (DPT), el sarampión y la poliomielitis. La situación ha mejorado mucho, pero no hay que olvidar lo que ocurrió antes.

5. Protección de los servicios de salud y de los trabajadores sanitarios

149. En las medidas que se adopten a nivel mundial y nacional, el sector de la salud debe continuar promoviendo los derechos de los niños a la supervivencia y al desarrollo, a la vez que debe hacer todo lo posible para prevenir y aliviar sus sufrimientos. La OMS insta a que, en los conflictos armados, se respeten los servicios de salud como lugares seguros para la atención de los pacientes y lugares de trabajo seguros para los trabajadores sanitarios. No se debe impedir ni obstruir la prestación de asistencia médica. Además, el sistema de atención de la salud y la comunidad deben cooperar y utilizar la atención sanitaria en todo lo posible como medio de acceso a los niños con otras finalidades positivas.

150. En época de guerra, los servicios de salud deben insistir en la necesidad de una atención continua y un seguimiento a largo plazo. El socorro sanitario de emergencia debe vincularse al apoyo y la planificación para el desarrollo a largo plazo, a fin de asegurar no sólo la supervivencia, sino también la introducción de cambios positivos más duraderos en la vida de los niños. La atención pediátrica y ginecológica se ha convertido en un componente regular de todos los programas de socorro. En la etapa posterior a los conflictos, los sistemas sanitarios deben ser sostenibles y los programas deben elaborarse con la mayor participación posible de las comunidades afectadas. Un obstáculo al funcionamiento cabal de los servicios de salud es que a menudo están dominados por hombres, sean extranjeros o del país huésped. Por motivos culturales o religiosos, muchas mujeres y niñas no utilizan debidamente los servicios pese al hecho de que su salud está en situación de riesgo. Los gobiernos, los órganos y los organismos especializados de las Naciones Unidas como la OMS, el ACNUR y el UNICEF deberían contratar más profesionales de salud y protección de sexo femenino para las situaciones de emergencia.

151. Los conflictos armados plantean un gran riesgo de salud pública que no puede dejar de tenerse en cuenta. Si una enfermedad hubiera causado tantos daños a los niños, los especialistas de salud pública le habrían prestado una atención urgente desde hace mucho tiempo. Cuando en los conflictos armados resultan muertos y heridos más niños que soldados, el sector de la salud tiene una obligación especial de denunciar ese hecho. Los profesionales de la salud deben defender los derechos del niño.

[más]

Notas

1 Smith, Chris y D. Henrickson, "The Transformation of Warfare and Conflict in the Late-Twentieth Century", Londres, Centre for Defence Studies, King's College, 1996, pág. 50.

2 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Estado Mundial de la Infancia 1996, Oxford, Oxford University Press, pág. 13.

3 Brett, Rachel, Margaret MacCallin y Rhonda O'Shea, "Children: The Invisible Soldiers", Ginebra, Oficina Cuáquera ante las Naciones Unidas y Oficina Internacional Católica de la Infancia, abril de 1996, pág. 88.

4 Ibíd., pág. 23.

5 Ibíd, pág. 33.

6 Ibíd., pág. 34.

7 Ibíd., pág. 53.

8 Ibíd., pág. 31.

9 Ibíd., pág. 52.

10 Almquist, Kate, Robbie Muhumuza y David Westwood, "The Effects of Armed Conflict on Girls", Ginebra, World Vision International, mayo de 1996, pág. 21.

11 Brett, Rachel, Margaret McCallin y Rhonda O'Shea, "Children: The Invisible Soldiers", Ginebra, Oficina Cuáquera ante las Naciones Unidas y Oficina Internacional Católica de la Infancia, abril de 1996, pág. 84.

12 Ibíd., pág. 53.

13 Véase E/CN.4/1996/52/Add.2. El Representante del Secretario General sobre los desplazados internos ha elaborado la siguiente definición práctica de las personas internamente desplazadas: "personas que se ven obligadas a huir en masa de sus hogares repentina o inesperadamente como resultado de conflictos armados, luchas internas, violaciones sistemáticas de los derechos humanos o desastres naturales o de origen humano, y que se encuentran dentro del territorio de sus propios países".

14 En el párrafo 2 del artículo 1A de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 se define al refugiado como una persona que "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él".

15 Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, State of the World's Refugees 1995: In Search of Solutions, Nueva York, Oxford University Press, 1995, pág. 248.

16 Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Refugee Children: Guidelines on Protection and Care. Ginebra: ACNUR, 1994.

17 Véase también la resolución 41/85 de la Asamblea General titulada Declaración sobre los principios sociales y jurídicos relativos a la protección y el bienestar de los niños, con particular referencia a la adopción y la colocación en hogares de guarda en los planos nacional e internacional.

18 Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Sexual Violence Against Refugees: Guidelines on Prevention and Response. Ginebra: ACNUR, 1995.

19 Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, The Impact of Armed Conflict on Children: The Refugee and Displaced Children Dimension, Ginebra, 1996, pág. 36.

20 Ibíd., pág. 53.

21 Véase E/CN.4/1996/63.

22 Véase E/CN.4/1996/53/Add.1.

23 Schade, Ernst, "Experiences with regard to the United Nations Peace-keeping Forces in Mozambique", Noruega, Redd Barna, 1995.

24 Estadísticas del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

25 Williams, Jody, "The Protection of Children Against Landmines and Unexploded Ordnance", Washington D.C., Viet Nam Veterans of America Foundation, Campaña internacional de prohibición de las minas terrestres, pág. 1.

26 Ibíd., pág. 12.

27 Ibíd.

28 Ibíd., pág. 13.

29 Información obtenida del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

30 Garfield, Richard, "The Impact of Economic Sanctions on the Health of Women and Children", Nueva York, Universidad de Columbia, abril de 1996, pág. 9.

31 Ibíd., pág. 11.

32 Ibíd., pág. 13.

33 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Estado Mundial de la Infancia 1995, Nueva York, Oxford University Press, pág. 20.

34 Youth for Population Information and Communication, "Improved Quality of Life, Empowerment and Development for Street Youth in Kumasi", Ghana: Youth for Population Information and Communication, 1996.





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